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El 90% de los barcos que quedan sin motor es por falta de mantenimiento

Nueve y media de la noche de un sábado de abril. Un velero de diez metros de eslora se encuentra a la deriva cerca de las rocas de La Móra-Tamarit por una avería en el motor, con vientos de 18 nudos y olas de metro y medio de altura. Es una de las últimas intervenciones que ha realizado la embarcación de Salvamento Marítimo Salvamar Diphda este año. En la mayoría de casos se trata de barcos de recreo que se han quedado sin motor por falta de mantenimiento. El año pasado se tuvieron que remolcar un total de 110 embarcaciones.

En las últimas semanas, con la llegada del buen tiempo, se ha notado un incremento de personas que han salido al mar. Ello ha provocado un aumento de las averías mecánicas. Para el responsable de Salvamento Marítimo en Tarragona, Iñigo Landeta, el principal factor es que con la crisis el trabajo de mantenimiento se ha reducido, «se invierte menos», con lo que las emergencias han aumentado. En ese sentido también se manifiesta el capitán marítimo, Óscar Villar, quien va más allá al asegurar que el 90 por ciento de las embarcaciones que se quedan sin motor por avería es por falta de mantenimiento: «En Tarragona es común que gente que vive en el centro de la península o extranjeros que tiene el barco varado todo el año, llega el verano y se echan a navegar sin haberlo revisado previamente».

Evitable

Para Landeta, muchas de las averías se podrían haber evitado con un buen mantenimiento. Este problema se da principalmente en la flota de recreo. Ésta supone el 80 por ciento de los servicios globales de Salvamento Marítimo durante los meses de verano y la mitad durante el resto del año. Los remolques de embarcaciones se realizan básicamente en dos franjas horarias: al mediodía –cuando el patrón quiere volver a casa a comer y se da cuenta que algo no funciona– y al atardecer –por el mismo motivo–, principalmente durante el verano. Los problemas más habituales son baterías descargadas, falta de combustible o restos que taponan la salida del carburante.

Todas las embarcaciones españolas tienen que pasar la correspondiente inspección técnica, que, según el responsable de Salvamento Marítimo, es «muy estricta». Y con ello también ha aparecido la picaresca. Muchos dueños optan por matricular sus barcos en otros países –como Francia o Bélgica– donde la legislación no es tan severa. Por ejemplo, no se les exige llevar matrícula, la radiobaliza –aparato transmisor de radio utilizado en situaciones de emergencia para facilitar la localización– o una balsa. Capitanía Marítima efectuó en 2013 unas 1.300 inspecciones de embarcaciones.

Muchas veces, Salvamento Marítimo se encuentra con patrones de embarcaciones que no han realizado la mínima preparación de la salida al mar. Landeta recuerda un caso ocurrido el año pasado a un navegante francés que iba a dar la vuelta al mundo y quedó varado en el Delta de l’Ebre. Acudió a su rescate un helicóptero de Salvamento Marítimo . Bajó el rescatador a recoger al patrón. Su sorpresa fue que encontró al navegante con una camiseta y un chandal que acostumbran a dar después de un rescate a las personas que por ejemplo tienen la ropa mojada –les facilitan un kid de náufragos donde además han toallitas y pasta de diente–. El misterio no era tal: dos días antes ya había naufragado a la altura de Castelldefels y se le había facilitado dicha ropa. El hombre ya no pudo continuar navegando porque el barco quedó siniestro total.

El responsable de Salvamento Marítimo en Tarragona añade un segundo problema de la náutica de recreo típico de los esporádicos:confiar en el GPS de los teléfonos móviles. «Lo que muchos desconocen es que a unas dos o tres millas de la costa no hay cobertura», afirma Iñigo Landeta. Añade que muchos patrones salen sin la radio o ésta está estropeada.

Se ha dado también el caso de que algunas de las personas que se han quedado a la deriva no han sabido o podido dar su situación. Facilitan la información del Way Point (punto de destino), con lo que la búsqueda se hace mucho más difícil.

Preocupación

Una de las preocupaciones de las autoridades marítimas es el aumento del consumo de alcohol en los barcos de recreo, bien de particulares o bien por parte de empresas que ofrecen estos servicios. El año pasado, una embarcación quedó varada en la zona de Torredembarra. Todos los tripulantes estaban «muy contentos», recuerda Landeta, tanto que se tuvo que solicitar la presencia de la patrullera del Servicio Marítimo de la Guardia Civil de Torredembarra.

Durante el año pasado, Capitanía Marítima de Tarragona impuso unas 150 denuncias de todo tipo. Muchas tenían que ver con carecer del título de patrón o con la falta de seguro de la embarcación. «También hay muchas por dejar las embarcaciones abandonadas en la playa, fondeadas en zona prohibida», recalca Villar, quien pone como ejemplo una zona cercana a la nuclear de Vandellòs, que es área protegida de embarcaciones y éstas no pueden fondear.

La cuantía de las sanciones es muy variable. A un empresario que había montado charters con clientes procedentes de Bélgica y Francia para una pesca encubierta en del Delta se le sancionó con 2.000 euros. Pero también hay multas con hasta 8.000 euros.

También hay patrones que no tendrían que salir a la mar pro sus condiciones y lo hacen. Villar recuerda el caso de un navegante francés mayor de edad que estaba mal de la vista. Cada vez que tenía que entrar en un puerto avisaba a Salvamento Marítimo para que lo guiasen.

fuente  diaridetarragona

http://www.diaridetarragona.com/tarragona/22984/el-90-de-los-barcos-que-quedan-sin-motor-es-por-falta-de-mantenimiento

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