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En defensa de la tintorera

¿Qué tiene de noticiable un hecho tan cotidiano como el vuelo de una cigüeña sobre el campanario del pueblo, la presencia de un jabalí en el bosque o el avistamiento de una libélula en un estanque? Pues igual de destacable es la observación de una tintorera en nuestro litoral.

Sin embargo es sorprendente la forma como se informa de su presencia y todavía más que se llegue a izar la bandera roja en las playas en cuanto asoma su aleta dorsal. Por eso quisiera aportar algunas notas sobre la biología de este fascinante animal y desmitificarlo.

La tintorera o tiburón azul (Prionace glauca) se distribuye por todos los mares del mundo, desde las aguas litorales a alta mar. En España resulta muy frecuente tanto en las costas del Atlántico como del Mediterráneo y desde antiguo se viene capturando con la ayuda de palangres. De hecho, en algunas comunidades como Andalucía existe una gran tradición en la pesca de ésta y otras especies de tiburón, como el marrajo (Isurus oxyrinchus) el cazón (Galeorhinus galeus) o la pequeña pintarroja (Scyliorhinus canicula).

Incluso el tristemente famoso tiburón blanco (Carcharodon carcharias), al que Spielberg dotó de una fama de asesino que lo ha llevado al borde la extinción, habita en nuestras costas. De hecho, uno de los ejemplares más grandes de los que se tiene noticia fue capturado en noviembre de 1992 en la Costa Brava, en la localidad de Tossa de Mar, superando los cinco metros de longitud.

La tintorera o tiburón azul es mucho más pequeño. Suele rondar los dos metros y medio de longitud. Su cuerpo es plano y alargado, de color azul en el dorso (de ahí su nombre) gris plateado en los flancos y blanco en el vientre. Posee una cabeza estirada con el hocico muy puntiagudo y la boca bastante trasera. Sus ojos son grandes y redondos, protegidos por una membrana nictitante que baja durante los ataques para evitar los daños durante la captura de presas. Las aletas pectorales son muy largas y aplanadas, mientras que la aleta dorsal (la famosa aleta que sale del agua) es corta y redondeada. La aleta caudal (que es como los científicos llaman a la cola del pez) es muy característica ya que, dividida en dos, su parte superior es desmesuradamente más larga.

Posee un sofisticado sistema sensorial que le permite mantenerse al acecho en todo momento y en el que destacada una sofisticada herramienta biológica: las ampollas de Lorenzini, unos electroreceptores situados en la cabeza que registran los campos bioeléctricos que emiten sus presas y le permiten localizar su posición exacta incluso de noche.

Otra curiosidad del tiburón es que es un pez vivíparo, es decir, que da a luz crías vivas, ya que han ido creciendo en el saco vitelino de la madre como lo hace un mamífero en el interior de la placenta. La gestación dura menos de un año.

Respecto a su comportamiento, la tintorera patrulla los mares a nivel superficial, planeando las aguas con leves ondulaciones del cuerpo y la cola en busca de alimento: desde pequeños crustáceos hasta tortugas y peces de tamaño mediano e incluso focas y aves marinas. En aguas españolas capturan fundamentalmente sardinas, anchoas y calamares. Nunca personas. No: no formamos parte de su menú ni somos su competencia, por lo que su actitud hacia nosotros es de total ignorancia. Buena prueba de ello son los escasísimos casos de ataque que se han dado a lo largo de la historia en nuestras aguas, que se podrían contar con los dedos de una mano, y por supuesto nunca mortales.

¿Por qué entonces abrimos portada de informativo alertando sobre la “temible presencia” de un grupo de tintoreras en una playa? ¿Qué tiene eso de noticiable? Y lo que resulta más sorprendente ¿Quién decide izar la bandera roja y prohibir el baño?

El desconocimiento de todo lo relacionado con el mar y nuestra ignorancia sobre estos fascinantes animales son tan grandes que, ante la ineptitud periodística de caer en el tópico y la incompetencia de incluso llegar a mostrar las imágenes de una película de ciencia ficción para cubrir la noticia, decidimos dejar de ir a la playa porque esta “infestada de tiburones”. Es así de triste. Es así de esperpéntico.

fuente lavanguardia

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