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Los dos submarinistas fallecidos tuvieron un problema con el aire de sus bombonas

Aconay Barreto Jiménez, de 26 años, del barrio teldense de El Goro, y Kilian José Sosa Verona, de 22 años, que vivía con su novia en La Herradura de Telde, fallecieron ayer en torno a las 10.00 horas a la altura de las jaulas marinas de Berriel, cerca del Aeroclub, en la costa San Bartolomé de Tirajana, mientras trabajaban en el barco de Opulsesit Ocean. Se trata de dos jóvenes operarios, que realizaban una inspección a unos criaderos de peces y que murieron, según apuntaban varias personas en el muelle del Castillo del Romeral, por un problema con el aire de las bombonas y sus compresores.

En cualquier caso, la policía científica estuvo varias horas analizando tanto la situación del barco como las bombonas que usaban tanto Kilian Sosa como Aconay Barrero, que fueron requisadas, así como el resto de las botellas de la embarcación utilizada para su traslado a las jaulas marinas de Castillo del Romeral.

Serían sus compañeros quienes desde una embarcación de apoyo de la empresa Opulesit Ocean 4º GC 1-01-02 avisaron al Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad de Canarias (Cecoes) 1-1-2, alertando de que ambos submarinistas tenían problemas a unos 500 metros de la costa frente al citado Aeroclub. En un primer momento, uno de los jóvenes había sido rescatado por los miembros de la embarcación en la que se habían trasladado y podía estar en parada cardiorrespiratoria y el segundo fue sacado del agua en momentos posteriores.

El helicóptero del GES procedió al rescate del afectado que se encontraba en la embarcación y lo trasladó al Aeroclub, lugar donde se encontraban ya las ambulancias del Servicio de Urgencias de Canarias (SUC). Allí, el personal médico confirmó que se encontraba en parada cardiorrespiratoria y le realizó maniobras de reanimación cardiopulmonar avanzadas sin éxito por lo que se confirmó su fallecimiento.

Parada cardiaca

El segundo submarinista fue rescatado también en parada cardiorrespiratoria por el helicóptero de Salvamento Marítimo y trasladado también al Aeroclub. El personal médico del SUC le realizó maniobras de reanimación cardiopulmonar avanzada pero no se logró recuperarlo y confirmó su fallecimiento. Ambos fueron trasladados al Instituto de Medicina Legal de Las Palmas de Gran Canaria tras dictar el levantamiento de sus cuerpos para posteriormente realizarle la autopsia.

Paralelamente, la embarcación de apoyo a los dos jóvenes submarinistas atracó en el muelle del Castillo del Romeral, donde las policías nacional, científica y judicial recabaron de los tripulantes y de miembros de la empresa todo tipo de información para realizar un informe sobre las posibles causas del fallecimiento de ambos jóvenes. Los agentes de seguridad realizaron las pertinentes observaciones y recogida de datos de la parte izquierda del barco por donde bajaban y subían los submarinistas.

Según diversos datos recabados, al parecer los dos jóvenes, que habían bajado a realizar obras de inspección y de arreglo en las jaulas marinas, tardaban en subir y sus compañeros se alarmaron al ver cómo no salían las correspondientes burbujas a la superficie. Otro submarinista se lanzó a ver qué pasaba viéndolos a los dos en suspensión a mitad de recorrido entre la superficie y el fondo del mar, con paradas cardiovasculares.

“Un grave y lamentable accidente”, era la expresión unánime de los impactados compañeros de trabajo de los dos jóvenes, que, según varios conocidos, “son corpulentos y no se sabe qué pudo pasar”. Entristecidos, noqueados y atentos a responder a todos los requerimientos de las policías nacional y científica, los operarios y encargados no salían de su asombro.

Varios apuntaban que la posible causa podía estar en el funcionamiento de las bombonas, que pudieron averiarse. Precisamente, los investigadores requisaron primero las bombonas que usaban Aconay y Kilian, como, más tarde, sobre las 13.05 horas, las otras que había en la embarcación para examinar sus estados.

De suyo la mayoría apunta que se podía tratar de un accidente laboral, por lo que efectivos de la Policía Nacional y Científica esperaron a que se presentara en el muelle del Castillo del Romeral algún miembro de la Inspección de Trabajo. Igualmente, tuvieron que esperar en el lugar dos integrantes de la empresa afectada.

Poca experiencia

Vecinos del Castillo del Romeral, que se acercaron al muelle tras conocer el desgraciado accidente, y antiguos empleados de la empresa de la piscifactoría de Castillo Romeral lamentaban que en las nuevas contrataciones no se había tenido en cuenta la experiencia. En tal sentido, Adrián Trejo, que trabajó con Aconay, calificó a los dos fallecidos como “jóvenes activos, entusiasmados con su trabajo”. Otro empleado, que no quiso revelar su nombre, manifestó que “se trata de gente joven, novatos con poca experiencia”.

Posteriormente, y mientras los agentes seguían con sus pesquisas, llegó, a las 11.45 horas, al muelle del Castillo del Romeral, la embarcación Crianza I 4º GC 1-3-06 con las capturas de otra piscifactoría de la zona, procediendo a desembarcar sendas cajas de pescados. La mayoría de los trabajadores de dicha embarcación mostraron su pesar a los compañeros de los dos fallecidos.

También se presentó en el lugar el concejal de Seguridad y Playas de San Bartolomé de Tirajana, José Carlos Álamo, quien lamentó “el desgraciado accidente, que se cobró dos vidas humanas jóvenes en el mar”. “Desde el Ayuntamiento le damos el pésame a sus familiares y mostramos nuestra total solidaridad con los compañeros de trabajo, ya que viven una situación bastante desagradable tras el fallecimiento de dos jóvenes con los que trabajaban”, manifestó.

En el mismo sentido, se manifestó Josefa Trujillo, vecina del Castillo del Romeral, quien llegó al muelle “desesperada y preocupada porque pensaba que su hijo podía haber sido uno de los fallecidos”. “Aunque mi hijo no ha sido, porque trabajaba en otra piscifactoría, también es una gran pena que estos dos jóvenes, con poco más de veinte años, se ahogaran y dejaran su vida mientras trabajaban en el mar”, añadió.

Josefa Trujillo se abrazó a su hijo Martín García, quien hace dos años también tuvo un accidente al caerse y romperse varias costillas. “Mi hijo sigue trabajando, gracias a Dios, aunque no ya de submarinista”. Precisamente, el joven arribó al muelle en el barco Crianza I casi dos horas después de producirse el fallecimiento de los dos jóvenes de la otra piscifactoría situada también cerca del Castillo del Romeral y El Berriel..

Tras el accidente se trasladaron tanto al muelle del Castillo del Romeral como al Aeroclub de Berriel, además de los helicópteros, ambulancias, efectivos de la Policía Nacional, Policía Científica, Policía Judicial, Guardia Civil, Policía Local y Protección Civil de San Bartolomé de Tirajana.

Respecto a Aconay Betancor, que vivía en los pisos sociales de El Goro, sus amigos lamentaron su pérdida. Para Brian Alonso, “es un gran amigo y lo consideraba como un hermano”. También Adrián Martín destacó que “Aconay era muy amigable y se relacionaba con todo el mundo”. Para su vecina María del Carmen del Pino, “ha sido un buen vecino y lo vamos a echar mucho de menos”.

Igualmente, familiares, vecinos y amigos de Kilian Sosa estaban impactados tras conocer que haya muerto tan joven. Aunque vivía en La Herradura con su novia desde hace un año, este submarinista ha residido mucho tiempo en el pueblo de El Goro, por lo que los vecinos de este barrio teldense lamentaron las dos muertes. “Hemos llorado como si fuera de la familia. No nos creemos que haya muerto. Es un hermano de la calle”, expresaron todos sus amigos de El Goro.

Sus padres José Ramón Sosa y Lidia Verona recibieron la comunicación de la Policía Nacional “como un fuerte golpe”. “Nos llamaron de la Comisaría sobre las 13.30 horas y creíamos que era para otro asunto, pero al final nos comentaron que había muerto mientras trabajaba en las jaulas marinas del Castillo del Romeral”, apuntó su padre, “pero no nos han dicho las causas”. “Mi hijo apenas llevaba dos semanas trabajando en esa empresa”, lamentó José Ramón Sosa.

Al cierre de esta edición, familiares y amigos se encontraban velando los cuerpos de José Kilian y Aconay en el tanatorio de Las Rubiesas de Telde.

Por otro lado, UGT indicó que, “ante estos dramáticos hechos”, es necesario reivindicar la seguridad y salud en el trabajo, especialmente en sectores de actividad “de alto riesgo como la subacuática” y pide a las autoridades que investiguen lo ocurrido en la costa de San Bartolomé de Tirajana.

fuente laprovincia

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One comment

  1. Lamentable accidente. Mi pésame
    Lamentable redacción : se llaman botellas y no bombonas ( esas son las de disa) y llevan aire o mezcla y no oxígeno ( esas son las del hospital)

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