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La pesca furtiva de centollo continúa a pesar de la amenaza para la especie

El centollo gallego está en veda, lo que equivale a que no puede aparecer a la venta en ninguna lonja, pero tampoco en las pescaderías, supermercados ni restaurantes. Y, sin embargo, es posible adquirir este preciado crustáceo en ciertos puertos e incluso degustarlo en diferentes restaurantes, de una manera irregular y fraudulenta que constituye un riesgo para la especie y el sector pesquero que habitualmente explota este recurso.

Como ya se constató otros veranos, la pesca ilegal continúa, tanto a manos de ciertos pescadores “profesionales” que quieren hacer su agosto particular, como por parte de algunos submarinistas “deportivos” que, en realidad, deben ser considerados furtivos. Lo que hacen es pescar centollo de forma irregular y venderlo directamente al comprador; al igual que se comercializa el producto a través de restaurantes y marisquerías habituados a negociar con los furtivos.

Tanto el cliente de esos establecimientos de hostelería como sus propietarios se convierten en colaboradores e incluso instigadores de los furtivos cuando en esta época del año acceden a saborear o cocinar centollo en veda. Por eso deben tener claro que el centollo gallego no se puede capturar y los clientes de los restaurantes deben saber también que hay ocasiones en las que les ofrecen el producto de las rías y les sirven foráneo, a veces incluso al mismo precio.

Las autoridades recuerdan además, tanto a los que venden como a quienes compran centollo u otras especies en veda, que su comercialización está siendo vigilada y perseguida por Gardacostas de Galicia, Policía autonómica, los vigilantes de las cofradías de pescadores y el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil.

Los responsables de la Consellería de Medio Rural e do Mar insisten una y otra vez en pedir la colaboración tanto del sector profesional como de los restauradores y del consumidor en general.

El objetivo es evitar el consumo de productos que no sean comercializados por los cauces reglamentarios. Solo de este modo, recurriendo siempre a los puntos de venta autorizados y respetando las vedas, se pueden preservar los recursos naturales y garantizar tanto la pervivencia de las especies como los ingresos económicos futuros de la flota. Asimismo, recurrir solo a los canales de distribución y comercialización autorizados puede evitar problemas de salud pública, como puede suceder en caso de episodios tóxicos cuando algunos “desaprensivos” se dedican a enviar al mercado producto contaminado, de manera ilegal.

fuente laopinioncoruna

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