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Cazadores de lo profundo

Carlos Fung y Santiago Rizo-Patrón se han tirado al agua enfundados en sus trajes de buceo. Llevan puestos sus visores, sus esnórquel y cargan el fusil de pesca para capturar los peces que encuentren en su inmersión. Estamos a veinte minutos mar afuera de Pucusana, en ‘la baja loca’, un lugar con rocas submarinas en cuyas grietas se pueden encontrar pintadillas, chitas, lisas. Ellos aparecen y desaparecen a ratos entre las aguas.

El mar verdeoscuro de Pucusana está tranquilo pero igual hace bambolear al bote Zodiac que nos ha traído hasta aquí. Las olas revientan contra las rocas y forman cortinas de espuma espectaculares. Bajo ese manto de agua están los buceadores. Una boya naranja que flota sobre el agua indica por dónde andan. Hay que ser un excelente nadador para salir indemne de este sitio.

Veinte minutos después regresa Carlos. No ha tenido suerte: poca visibilidad y pocos peces. El bote avanza algunos metros y va en busca de Santiago. Le pasan la voz con un silbato y sale diez minutos después de Carlos. Le ha ido un poco mejor allá abajo: trae un par de pintadillas junto con su fusil-arpón. Se sube al bote y se reúne allí con Carlos Fung, con Renato Bustamante y Humberto Pizarro, colegas que también participan de esta travesía.

Carlos, Santiago y Renato –junto a Mario Espinoza, hoy ausente– conforman la Selección Peruana de Pesca Submarina. Esta es una de sus salidas de entrenamiento con miras al XXIX Campeonato Mundial de Pesca Submarina 2014, que se realizará en Santa María del Mar, Lima, entre el 29 de octubre y el 2 de noviembre próximo. Humberto Pizarro, que conduce el bote, es el capitán del equipo. Espera lograr “unode los tres primeros lugares, mínimo”.

Ser los mejores

El Yacht Club de Pucusana se ha convertido en la base de operaciones del equipo nacional. Allí se reúnen tres o cuatro veces por semana y desde el muelle salen en botes Zodiac proporcionados por la Federación Deportiva Peruana de Actividades Submarinas (Fedepasa), a sumergirse en las aguas de Pucusana y de Santa María del Mar. Buscan conocer al dedillo la ‘cancha’ donde se hará el campeonato, saber dónde se pueden encontrar más peces y qué variedades, y estar preparados para las condiciones marinas y climáticas que se presenten.

Su preparación no solo consiste en sumergirse en mar abierto varias veces a la semana y seguir desarrollando sus aptitudes de pescadores con arpón, sino que también van dos o tres veces a la semana a una piscina en Surco a mejorar, con un entrenador experimentado, su capacidad de sumergirse bajo el agua el mayor tiempo posible. La caza submarina se realiza a pulmón, ayudados con un esnórquel o tubo que los ayuda a respirar cerca de la superficie.

“La pesca submarina en el Perú no es a tanta profundidad y hay muchos peces. Esperamos que las condiciones sean ideales para lograr estar en el podio”, dice Carlos Fung. “Somos locales, conocemos la ‘cancha’ donde se realizará el campeonato. Podemos conseguir una medalla”, asegura Santiago. “La idea es ganar. Debemos estar entre los tres primeros sí o sí”, confirma Renato. El equipo se tiene confianza y hay buena onda entre ellos: se joden, meten chongo al conversar, se nota que se han hecho muy patas.

El jueves último también los acompañamos hasta la isla Gallinazo, donde las aguas estaban más movidas y más oscuras. “Por aquí hay bastante fortuno”, les dijo Humberto Pizarro, capitán del equipo. El fortuno es un pez de buen tamaño. Esta vez solo uno de los nadadores se lanzó al mar. Fue una inmersión de exploración: querían ubicar los puntos de mayor presencia de peces. Ellos usan un arpón chico para pescar entre las piedras marinas y uno más grande para hacerlo ‘a la espera’, es decir, vigilando un rato que el pez se ponga a tiro.

El campeonato mundial consiste en capturar peces de distintas especies en tres categorías: 500 gramos, 1 kilo 200 gramos y 2 kilos. En las dos primeras se pesca un máximo de diez ejemplares por especie y en la tercera cinco ejemplares por especie. Hay una puntuación para quien cumple con las reglas establecidas y puntos en contra por trasgredirlas. Capturar peces menores al peso, por ejemplo, se penaliza. Se declara un campeón por equipos y un campeón individual.

Lobos de mar

El más experimentado de la selección peruana es Carlos Fung, 54 años, que ha participado en nueve mundiales. Él empezó a nadar desde niño en su natal Casma y desde entonces el buceo ha sido una actividad casi natural para él. Ha competido en muchos países y en 1994 fue parte del equipo que quedó cuarto en el mundial realizado en Ilo, Perú. Veinte años después, aún sigue vigente.

Como parte de sus experiencias recuerda mucho la vez que participó en un campeonato mundial en Vigo, España. “El mar era peligroso, muy movido, porque allí confluyen dos de las mayores corrientes marinas del mundo. Y para colmo la zona se llamaba Finisterre –fin de la tierra– como se llama aquí una compañía funeraria. Pero, bueno, había que meterse al agua a competir y así lo hicimos”, cuenta con una sonrisa.

A su lado Renato Bustamante, 43 años, cuenta que bucea desde niño pero que recién desde hace 16 años participa en competencias. “No se trata solo de meterte al agua, hay muchas cosas que tienes que aprender. Hay que vencer el mareo, acostumbrarse al frío, al agotamiento físico, incluso a la falta de peces porque eso te puede motivar o desmotivar”, cuenta. Ha participado en varios Panamericanos y también tiene anécdotas para contar.

El 2012, por ejemplo, cuando se encontraba compitiendo en Miami, su entrenador le sugirió que explorara una zona de pesca donde se había hundido un barco. “Me dijo que la nave estaba como a veinte metros de profundidad, así que empecé a bajar para ver si había peces, pero cuando lo hacía vi que subía directamente hacia mí un tiburón martillo, grandazo, de casi cuatro metros. Me asusté y empecé a subir, pero por suerte el tiburón también se asustó y se fue”, cuenta.

El más joven del equipo es Santiago Rizo Patrón, 23 años, que empezó corriendo tabla frente a la casa de su familia en Punta Hermosa y, poco a poco, gracias a un amigo, se fue metiendo al buceo y la pesca submarina. “Siempre quise ver qué había ahí abajo y cuando me metí me pareció un mundo perfecto”, explica. Antes esperaba que el mar estuviera movido para correr olas, pero después más bien esperaba que estuviera tranquilo para entrar a bucear.

Poco a poco desplazó la tabla por el buceo y el 2005 participó en su primer campeonato en Pucusana. Lo eligieron el mejor buceador junior. Hoy es un joven y experimentado seleccionado nacional. “La experiencia te hace mejorar: hoy sé que la cabrilla está entre la arena y las piedras, un pez loro en los huecos, la chita cerca de la orilla. Cada pescado tiene su técnica. No basta estar mucho tiempo bajo el agua, sino saber dónde están los peces”.

Potencias como España, Portugal y otros 19 equipos vienen al mundial. “Son los mejores equipos de la pesca submarina, pero somos locales”, dice Humberto, el capitán. Hace frío en Pucusana, pero ellos están con el corazón caliente. No tienen dudas.

fuente larepublica

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