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Eduard Admetlla: "Estoy vivito y buceando"

Soy feliz buceando y, cuando salgo del agua, soy feliz pensando en lo que he buceado y en la próxima inmersión“. Habla Eduard Admetlla, referente absoluto y pionero del submarinismo español, con 91 años recién cumplidos y con la misma energía vital con la que descubrió el fondo del mar hace 67 años.

Admetlla atiende a RTVE.es desde la tranquilidad de su casa, unos metros por encima del nivel del mar, donde aloja un gran pedazo de su vida. “Estoy esperando que se caliente el agua para volver a bucear”, confiesa, en contra de los que ven en su edad un problema para seguir viviendo su máxima ilusión.

Con el Mediterráneo enfrente, vivíamos de espaldas al mar

“Llevan mucho tiempo diciéndome que me retire, pero no hago ni caso”, afirma tenaz el submarinista que abrió las puertas del mar a los españoles. “Teníamos el Mediterráneo enfrente pero vivíamos de espaldas al mar”, recuerda Admetlla, el hombre que inventó la primera escafandra autónoma en España y batió el récord del mundo de inmersión con aire comprimido al sumergirse cien metros en 1957.

Mientras en Francia Costeau “abría el camino al fondo del mar”, Admetlla hacía lo propio en nuestro país, con sus propios medios y sin ayuda de nadie, logrando convertirse en un pionero en su profesión. Diseñó equipos estancos para cámaras fotográficas y se convirtió en un símbolo de la filmación y fotografía subacuática, su gran pasión, sobre la que ha compartido su conocimiento en múltiples conferencias y ha escrito varios libros como La llamada de las profunidadesMis amigos los peces o Mi aventura submarina.

Pregunta: ¿Cómo llega uno a hacerse amigo de los peces? 

Respuesta: Siempre digo que en el mar se puede entrar de dos formas: en son de paz y en son de guerra. Primero entré en son de guerra, porque hacía pesca submarina, pero solo duró un año, me di cuenta que no era la forma de entrar en el mar. Así que me dediqué a hacer fotografías y vídeos. Y, cuando los peces ven que ese ser extraño está en su territorio pero no es agresivo, no le persigue, si no, al contrario, le da de comer, llega un momento en el que el animal te acepta. Y puedes ser amigo de ellos, claro que sí.

 

P.: Incluso de los tiburones…

R.: Me metí en una reserva cubana con cientos de tiburones alrededor, pero te daban vueltas constantemente porque despiertas su curiosidad. No es un comedor de hombres, puede ser peligroso y atacar por circunstancias, pero comen peces, llega un momento que el animal te contempla pero porque no le incordias.

“Matar por deporte es inexplicable”

 

P.: ¿Qué le hizo cambiar de idea y considerar la pesca sumbarina el “camino equivocado”?

R.: Lo considero un error porque matar por deporte es inexplicable y eso es lo que hace la pesca submarina. Porque los pescadores profesionales pescan para que el hombre se alimente, pero pescar por deporte es contrario a la teoría que hoy en dia tenemos los que nos dedicamos a fotografia, cine, o simplemente a contemplar el fondo del mar… la pesca submarina está de capa caída.

 

P.: ¿Qué supone haber sido el primero en tu profesión?

R.: Ser un pionero en algo conlleva la satisfacción de ser el primero en descubrir algo, pero también tiene mucha dificultad. Yo me inicié con 24 años y ahora tengo 91, llevo 67 años buceando. Al principio no había equipos, la primera inmersión la hice con una escafandra autónoma francesa y me di cuenta que poder respirar bajo el agua era un camino perfecto.

Más que Cousteau, sería un ‘petit Cousteau’

 

P.: ¿Le gusta que le llamen el ‘Cousteau español’?

R.: Me encanta que me llamen así, me comparan con una persona que abrió el camino al fondo del mar. Eso sí, lo hizo siempre con una visión cien por cien comercial, pero con él tuvimos la oportunidad de ver por primera vez el fondo del mar y pudimos seguir su camino. También me causa cierta envidia, porque Cousteau contó con la ayuda de Francia y de todo el mundo. Yo diría más que yo seria un ‘petit Costeau’, todo a pequeña escala, pero para mi ha sido una gran satisfacción.

 

P.: ¿Se imagina el submarinismo en España sin su aportación?

R.: Si no hubiera sido yo habría sido otro, seguro. Entonces vivíamos de espaldas al mar, tenemos el Mediterráneo y al conocerlo se convirtió en algo más que un deporte. En el fondo del mar descubres que puedes respirar bajo el agua, que te liberas de la gravedad y que puedes ver cosas no conocidas antes, estudiar el fondo, ser fotografo, hacer películas…

“Me tienen que decir muy fuerte que me retire, estoy un poco sordo”

 

P.: Y eso con la escasez de recursos de entonces, ¿cómo ve ahora el submarinismo?

R.: Desde el punto de vista de material, ahora es un paraiso, hay muchos aparatos, trajes de goma, gafas submarinas… puedes escoger. Y cuando empecé, no es que no pudieras escoger, es que no había nada, la escafandra la tuve que inventar, hice una patente que luchó contra la de Cousteau, que por su visión comercial no permitía que hiciera la competencia.

 

P.: ¿Quién ha tomado su relevo?

R.: Hay mil nuevos referentes, hay gente muy buena haciendo película y fotografía submarina. Las cámaras que hay hoy en dia no las conocí. Con la fotografía digital se hacen 500 fotos y antes bajabas con un carrete de 36. Y, en cine, la cámara pesaba una barbaridad y solo tenía un rollo de tres minutos. Ahora hay aparatos magníficos que no pesan nada. Pero no envidio la actualidad, que me quiten lo bailado, he disfrutado buceando y superando dificultades.

Soy el primero que sabrá cuando retirarse

 

P.: Acaba de cumplir 91 años y sigue buceando ¿puede compartir su secreto?

R.: Cumpli los 90 años el 10 de enero del año pasado, y a los cinco meses volví a bucear. Fui a Cuba a bucear con los tiburones cubanos y con los cocodrilos en los manglares. He cumplido 91 y en cuanto llegue abril, mayo o junio, que el agua esté caliente, equipado como estoy ahora con un marcapasos, voy a probar de nuevo. Llevan mucho tiempo diciéndome que me retire pero no hago ni caso, me encuentro bien buceando.

Me tienen que decir muy fuerte que me tengo que retirar, porque estoy un poco sordo. Y, ojo, siempre con la consciencia de que soy el primero que sabrá cuando retirarse. Lo que nunca se acabará mientras viva son los recuerdos y eso es un complemento ideal para esta vida tan bonita.

“Tendría que vivir cuatro vidas para verlo todo”

 

P.: ¿A qué lugar volvería?

R.: En la Costa Brava estoy muy bien, continúo buceando en las Medas, pero hay muchos sitios. Yo, en realidad, he buceado en cuatro puntos, he hecho muchas más inmersiones de las que pensaba pero muchas menos de las que me gustaría. Tendría que vivir cuatro vidas más para verlo todo.

 

P.: Fue el primero en ver las profundidades de las Islas Medas, ¿cómo lo recuerda?

R.: Era un mundo por descubrir, cuando inventé la escafandra aquello se convirtió en un paraiso. Ahora va mucha gente, yo soy uno más, pero cuando buceo en las enormes cavernas que hay allí, recuerdo que la primera vez entré acongojado, con todo tan oscuro… y entraba solo con algunos compañeros.

Ahora vas y hay cincuenta tíos más delante de ti, y llegará el día que habrá que poner semáforos. Pero disfrutas también. La gente incluso me conoce… y alguna vez me han dicho: “yo creía que estaba muerto”, pero no, estoy vivito y buceando.

fuente rtve

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