Home / CURIOSO / La caza y la pesca de subsistencia engrosan el furtivismo en España

Notice: Trying to get property of non-object in /home/comopece/public_html/wp-content/themes/sahifa/framework/parts/post-head.php on line 69

La caza y la pesca de subsistencia engrosan el furtivismo en España

La profesión más antigua no es la prostitución. La caza y el comercio de la captura, aunque fuera unmodo de subsistencia, debió preceder al mercadeo sexual. Con el paso de los milenios se convirtió en el privilegio de unos pocos. Era la edad media, y los pobres solo podían echarle el guante a las piezas menores, so pena de muerte si osaban aspirar a trofeos reservados a la alta cuna. La mayor conciencia social y animalista, ya en las sociedades más modernas, generó un marco legal que desembocó en la veda controlada y limitada de la que disfrutan la mayoría de países desarrollados. Aun así, son muchos los individuos que salen al monte o al mar de manera furtiva, sin licencia ni intención de cursarla. Porque buscan un cuerno en su pared o porque anhelan el beneficio personal. Pero también, y en eso la crisis tiene la culpa, por necesidad. Los expertos advierten de que las estrecheces de la última década han resucitado prácticas propias de la posguera.

La prensa local es una valiosa mina de pequeñas noticias. También en lo que hace referencia a la caza furtiva. Es común a todas las historias un perfil similar: hombre sin ningún tipo de escrúpulo que sabía perfectamente lo que estaba haciendo pero al que no le importó demasiado el daño que pudiera causar. Y no todo se limita, como podría pensar el neófito, a la caza mayor (animales de un tamaño superior al zorro), sino más bien lo contrario. Tampoco todo sucede en tierra firme, pues lugares como las Rías Baixas, el Mar de Aragón o los pantanos catalanes padecen de manera habitual la acción de los ‘bandoleros’ contemporáneos.

Zonas rurales

Lo que llama la atención de los expertos es esta caza menor vinculada a la necesidad, insólita en los tiempos pudientes, propia de regiones subdesarrolladas. En definitiva, un indicador más de lo mal que lo pasan algunas familias. “Suele suceder en zonas rurales y deprimidas, personas que vuelven a cazar conejos para el consumo personal“, precisa Ángel López, portavoz de la Federación Española de Caza (FEC).

Paco Piera, presidente de la Federació Catalana de Caça (FCC), admite la existencia de un “rebrote de gente que vuelve a cazar para comer o para vender la pieza y conseguir un dinero”. Niega, sin embargo, que exista “un furtivismo generalizado relacionado con el hambre o la pobreza”, ya que en España la caza ilegal está básicamente relacionada con la “obtención de trofeos“. Ignasi de Dalmases, jefe de región del cuerpo de agentes rurales de Girona, distingue en Catalunya un problema de furtivismo de caza menor y también marino, desconocido pero igual de importante. A finales de noviembre fueron intervenidos 1.500 kilos de almeja en las Rías Baixas y 75 kilos de marisco en la Ría de Vigo, y el 16 de enero a unciudadano francés que carecía de permiso le fueron intervenidos 900 erizos de roca extraídos en la zona del Cap de Vol, en El Port de la Selva.

Este agente explica que se han encontrado con casos de caza y pesca de subsistencia, sobre todo en ríos y pantanos, adonde acuden principlamente personas llegadas de Europa del Este, donde hay máscultura de la pesca continental. Han confiscado todo tipo de redes en pantanos como el de Susqueda y han actuado en repetidas ocasiones en ríos como el Ter, donde había familias que se dedicaban a una pesca “rudimentaria” y en horario prohibido. Un portavoz del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil prefiere hablar de “casos puntuales” porque, dice, “por suerte o desgracia en la caza se tira mucha carne que otros luego pueden aprovechar”. Su experiencia le indica que el furtivo “lleva dentro la caza ilegal, y aunque se le sancione, va a seguir con armas de otros o con armas ilegales que tenga en su poder”. Esta unidad detuvo el año pasado a 153 personas por delitos relacionados con la protección de la flora y fauna, la mayor parte ligados al furtivismo.

La mayoría de los cazadores ilegales suelen actuar al amparo de la noche y usando escopetas y rifles con silenciador, así como sofisticados aparatos de visión nocturna que tanto sirven para distinguir a la presa como para advertir la llegada de los agentes rurales. “Este tipo de personas buscan el morbo“, lamenta López, que explica que en la caza “se actúa de forma furtiva por el placer de matar a un animal grande de manera gratuita”. Mejor por eso que por hambre.

fuente elperiodico

Check Also

El 90 % de los barcos pesqueros de la Comunitat cumplen con la normativa

El delegado del Gobierno, Juan Carlos Moragues, ha anunciado hoy que nueve de cada diez …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *