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Cerco de la Comisión Europea a la pesca pirata en Tailandia

La Comisión Europea ha puesto en el punto de mira al tercer mayor exportador de pescado del mundo: Tailandia. La falta de medidas contra la piratería ha llevado a la Unión Europea a amenazar a este país con bloquear la importación de sus productos pesqueros a los 28.

La Comisión acaba de advertir a Tailandia de que puede ser incluida en el listado de países no cooperantes “en la lucha contra la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada”. El Gobierno tailandés tiene seis meses para responder a los requerimientos europeos. Si no hay una respuesta satisfactoria y hace cambios, su pescado no podrá entrar en Europa, el principal importador del mundo de este tipo de productos.

Esta advertencia —conocida como “tarjeta amarilla”— forma parte dela estrategia que la UE puso en marcha en 2010 contra la pesca ilegal. Se estima que el 15% de las capturas mundiales anuales (entre 11 y 26 millones de toneladas) son ilegales. Y, a través de este sistema de veto a las importaciones de los países que no combaten la piratería, Europa intenta acabar con estas prácticas. La Comisión prohíbe en este momento las importaciones de Sri Lanka, Guinea y Camboya. Ocho Estados más, entre los que acaba de incluirse a Tailandia, tienen la amenaza del veto sobre sus cabezas.

“Es un sistema efectivo”, opina Marta Marrero, miembro de la organización medioambiental Pew Charitable Trusts. “Europa está cambiando el mundo en cuanto a la pesca ilegal al incrementar los niveles de seguridad; el sistema de tarjetas ha sido clave”, añade la responsable de pesca de Oceana, María José Cornax.

El mismo día en el que la Comisión decidió introducir a Tailandia en la lista de países con carencias en la lucha contra la pesca ilegal, sacó a Corea del Sur y Filipinas. Ambos tenían una tarjeta amarilla. Pero Bruselas considera que “han llevado a cabo reformas adecuadas de sus sistemas legales y ahora están preparadas para hacer frente a la pesca ilegal”.

Algunos de estos cambios son similares a los que se le reclaman a Tailandia. “En este país hay una absoluta falta de gestión pesquera”, afirma Cornax. Por ejemplo, la Ley de Pesca tailandesa data de 1947 y su sistema de sanciones es muy laxo. “El actual nivel de las multas no es suficiente para privar a los buques comerciales de gran calado de los beneficios obtenidos de las actividades ilegales”, sostiene la Comisión.

Europa lleva siguiéndole la pista a Tailandia desde 2011. Técnicos de la UE han realizado tres inspecciones sobre el terreno desde entonces. Se ha constatado que “al menos 11 buques” tailandeses han participado en actividades de pesca ilegal entre 2010 y 2014, según se detalla en el texto que la Comisión publicó la semana pasada en elDiario Oficial de la Unión Europea. El último caso es reciente, de octubre de 2014: cinco barcos tailandeses fueron arrestados por pescar ilegalmente en las aguas de Papúa Nueva Guinea. Los técnicos europeos preguntaron a las autoridades tailandesas sobre este asunto. Pero el Gobierno “declaró que no sabía nada del caso”. “Se pone de manifiesto la escasa cooperación existente entre Tailandia y otros terceros países, incluso aquellos con los que mantiene acuerdos bilaterales”, concluye el texto publicado en el Diario Oficial de la Unión Europea. Hace cuatro años, Tailandia tenía acuerdos de pesca con Myanmar, Yemen, Omán, Papúa Nueva Guinea, Irán y Bangladés. Pero, actualmente, solo mantiene el tratado con Papúa.

Los problemas también se han detectado en las aguas territoriales tailandesas. La Comisión sostiene que “los buques no están legalmente obligados a utilizar un sistema SLB”, el sistema vía satélite que permite tener localizados a los pesqueros.

Esta falta de control ha conducido a una degradación marina. “Las aguas tailandesas son una de las regiones más sobreexplotadas del planeta. Los pesqueros capturan ahora solo un 14% de lo que pescaban a mediados de la década de los sesenta. Los recursos pesqueros y la biodiversidad marina de Tailandia están en crisis”, sostiene Environmental Justice Foundation (Fundación para la Justicia Medioambiental).

Esta organización también denuncia desde 2013 “prácticas de esclavitud moderna en la industria pesquera”, que van desde “trabajos forzosos” a “trabajo infantil” y “detención forzosa” de inmigrantes. En su último informe sobre la Trata de Personas, de 2014, el Gobierno de Estados Unidos incluyó a Tailandia en el nivel 3, el más bajo. Los 24 Estados que figuran en ese apartado son “países cuyos Gobiernos no cumplen plenamente con las normas mínimas ni hacen esfuerzos” contra la trata, según el criterio de la Administración de EE UU.

“Confiamos en que Tailandia rectifique”, indica Cornax. “Una tarjeta roja de la UE tiene graves impactos para la economía de un país y para su imagen internacional”, añade. Por ello, esta representante de Oceana espera que el país asiático siga el ejemplo de Corea y Filipinas y corrija sus problemas. El veto para entrar en el mercado europeo está sobre la mesa.

fuente economia

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