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"La gran sorpresa en La Mercedes ha sido encontrar lo que se esperaba"

José Ignacio Díaz ha sido el coordinador de la flota del Instituto Español de Oceanografía (IEO) que a bordo del buque oceanográfico Ángeles Alvariño ha participado en la campaña de investigación que durante la segunda quincena de agosto se ha desarrollado en el pecio de la Fragata Nuestra Señora de Las Mercedes.

El trabajo de este geólogo se ha basado en controlar la operatividad y seguimiento de la tripulación y los equipamientos utilizados, así como la coordinación técnica de las operaciones con el ROV y el buque. Una complicada labor que narra a Diario de Cádiz, y que ha llevado a su punto y final con mucha satisfacción por varios motivos.

Entre ellos, lo inédito de la campaña arqueológica, el reto de trabajar a 1.137 metros de profundidad y la impecable actuación en la que ha salido todo como estaba previsto. “La gran sorpresa en La Mercedes ha sido encontrar lo que se esperaba”, afirma Díaz. “Ha sido agradable porque todo estaba donde estaba previsto”. Y por la perfecta meteorología que les ha acompañado durante las labores en el golfo de Cádiz. “Hemos tenido suerte con el tiempo, no se ha movido nada y nos hemos podido olvidar del estado de la mar. El resto ha sido complicado”, apostilla.

Y es que trabajar a esas profundidades no es sencillo, asegura, pese a la precisión del sistema submarino ROV utilizado. “La principal dificultad es la identificación y la toma de contacto con los objetivos, que es como buscar cosas en una nave con la luz de un mechero”, ilustra.

De los objetos recuperados, seleccionados ante el peligro de su desaparición y por lo que aportan a la dramática historia de la fragata hundida, señala que es una pequeña selección, bajo criterios del propio ARQUA y de Iván Negueruela, su director. “Había muchas más, pero el objetivo no era recuperarlas, sino documentar las condiciones de la vida en el barco”. Objetos cuyo estado de conservación ha ido de la mano de su naturaleza, incluido el pecio, “que no está, pues la madera estaba descompuesta y no estaba enterrada”·.

“No podemos olvidar, añade, que aquello no deja de ser un cementerio, había que respetar el contexto”.

Desde su área han trabajado específicamente en el mapa oceanográfico con el que han medido las variables que pudieran afectar a la conservación del pecio como la salinidad, corrientes o alteraciones de carácter natural tanto biológico como geológico. De hecho explica que el contexto geológico se ha desarrollado en una dinámica complicada, afectada por una corriente en profundidad de aguas mediterráneas de mayor salinidad que bordea la costa y que ha entorpecido las labores de pilotaje del ROV. “La mayor dificultad ha sido esta corriente subacuática que recorre la zona por debajo de 600 metros de profundidad”. Si bien, nunca les supuso un hándicap importante.

Para José Ignacio Díaz uno de los aspectos más interesantes de la campaña ha sido la labor en equipo, cuya coordinación les ha llevado al éxito. “Ha sido una satisfacción poder colaborar y trabajar juntos. Un reto para todos, para el personal de la Armada, del Museo, del IEO”. Y por lo que supone para la sociedad, tan pendiente de La Mercedes desde que la empresa cazatesoros Odyssey atentara contra su cargamento.

Ahora los restos de La Mercedes, localizados a unas 35 millas de la costa de Faro y a unas 65 millas de Cádiz, serán restaurados en los laboratorios del Museo Nacional de Arqueología Subacuática, para pasar a formar parte posteriormente de su colección.

fuente diariodecadiz

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