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Un submarino catalán para el patrimonio

El submarino catalán Ictineu 3 ha comenzado en el Port de la Selva (Alt Empordà) su primera campaña de arqueología submarina junto al equipo del Centro de Arqueología Subacuática de Catalunya (CASC); en concreto explorando el pecio Cala Cativa I, una embarcación de 10 metros de eslora hundida entre los años cuarenta y treinta del siglo I aC en las aguas del Cap de Creus, cuando transportaba 100 ánforas cargadas de vino del Baix Llobregat.

Con una autonomía de trabajo de unas 10 horas, la mitad de peso de los otros existentes y con capacidad de incorporar brazos articulados, el Ictineu 3 puede descender con tres pasajeros hasta 1.200 metros de profundidad, uno de los dos únicos de Europa y de los nueve a nivel mundial que puede hacerlo, aseguran sus responsables. Según Pere Forès, director de Ictineu Submarins, esta primera campaña científica “ha servido para aprender cómo se trabaja en el fondo del mar y para que los arqueólogos vean cuáles son las posibilidades del submarino y su capacidad de exploración por transeptos más grandes bajo el agua”, asegura Forès. Esto les permitirá llegar, apunta, “donde los expoliadores de yacimientos no han podido llegar”.

Los arqueólogos del CASC y los responsables del submarino han iniciado su colaboración en el pecio Cala Cativa I, una barca “con una historia fundamental porqué es donde se inició la arqueología subacuática en Cataluña”. El yacimiento es importante, además, ya que “permite confirmar lo que se había intuido en el estudio del yacimiento de Cap del Vol, también en el Port de la Selva, que en el siglo I aC había una construcción naval propiamente ibérica en nuestras costas”, explica el director del CASC, Gustau Vivar.

“En este yacimiento hemos querido iniciar la colaboración con el Ictineu 3, que estamos convencidos que permitirá el inicio de una nueva forma de trabajar”, augura Vivar. “A partir de ahora los arqueólogos no sólo podremos documentar yacimientos de hasta 50 metros de profundidad, que es lo que nos permiten nuestros equipos autónomos de submarinismo, sino que se nos abre una nueva frontera hasta los 1.200 metros, prácticamente la profundidad del litoral catalán”.

Vivar explicó que han comprobado que el Ictineu 3 les permite trabajar hasta tres horas seguidas en el fondo del mar y “disponer de la herramienta para documentar todos los yacimientos que hay en nuestras costas”; actualmente unos 820 yacimientos documentados hasta los 50 metros de profundidad.

Vivar ha destacado la fiabilidad y estabilidad del Ictineu 3, que puede acercarse casi a 30 centímetros del pecio sin dañarlo, y considera que “será fantástico para poder ver y documentar aquellos elementos que necesitamos los arqueólogos para hacer historia, aquellos elementos de fijación que nos permiten saber cómo y quién hizo el barco. Con el submarino se abre todo un mundo por descubrir”, remacha Vivar.

fuente elpais

 

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