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Lo que todo niño debe saber antes de subir a bordo

Navegar puede ser una palabra mágica para los niños.  Además de llenarlos de energía los ayuda a crecer sanos y felices. Compartir en barcos de vela o motor con ellos es una opción fantástica que les puede enseñar grandes lecciones para la vida.

kids-jumping-off-boat-400_6_400x400Las actividades náuticas y la navegación permiten que desarrollen destrezas. Por un lado, practican su motricidad fina y gruesa al agarrar una caña de pescar, mantenerse balanceados en la embarcación o al hacer nudos. Cuando aprenden a nadar ganan seguridad en sí mismos.

Navegar les ayuda emocionalmente porque aprenden a planificar (no se puede salir a navegar sin prepararse antes), a manejar el estrés (las emergencias pueden suceder a bordo y es indispensable mantener la calma) y a seguir instrucciones (comprenden el valor de tomar decisiones y trabajar en equipo). Entienden que la diversión también conlleva responsabilidad y que de la misma forma deberán enfrentar los desafíos en la vida.

El agua del mar tiene propiedades antibacterianas y la brisa marina es como un espray relajante, así que navegar también es fuente de salud. El océano contiene más de 80 oligoelementos (potasio, yodo y sodio, entre otros) que aumentan las defensas, ayudan a cicatrizar heridas, favorecen el apetito y combaten el asma y los catarros.

Descubrir nuevas costas, playas y especies marinas enseña a los pequeños a sentirse a gusto con el entorno y a tomar conciencia del valor de la naturaleza. Poco a poco aprenden lo importante que es preservar el mundo náutico para seguir disfrutándolo en el futuro.

Medidas de seguridad

En todo caso, es fundamental que se cumplan las medidas de seguridad básicas al navegar y que los niños las interioricen. Un accidente en un barco puede echar por la borda – tanto literal como metafóricamente – todos los beneficios y enseñanzas mencionados.

  1. Usar a bordo dispositivos salvavidas: Los niños tienen el hábito de cuestionar todo lo que dicen los padres. “Sí, sí, papá (o mamá) lo que tu digas”, lo que significa que si le dices a tu hijo que se ponga el chaleco salvavidas para su protección, el creerá que quieres fastidiarlo. Afortunadamente hay otro argumento poderoso al que echar mano: la ley obliga a usarlo. A veces los niños no le hacen caso a quienes los trajeron al mundo y los quieren infinitamente (los padres), pero sí escuchan a terceros (las autoridades). Ni modo, con tal de que usen los chalecos salvavidas.
  2. Tres puntos de contacto a bordo: Los niños tienen que tener siempre los dos pies en cubierta y una mano agarrando algo. O las dos manos agarrando algo y un pie apoyado en cubierta. Al mantener tres puntos de contacto, el pequeño se podrá sostener si una ola grande zarandea la embarcación, si hace un giro brusco o si la estela de otro barco la hace bambolearse. Los fabricantes diseñan los barcos con agarraderos en todas partes. Es por algo.
  3. Centro de masa dentro de la borda: Una buena oportunidad para que los niños aprendan seguridad náutica y física.  Mantener el centro de masa dentro de la borda significa que las dos terceras partes del cuerpo estén en el interior del barco en todo momento. ¿La razón de que esto deba ser así? Una vez que el centro de masa se extiende fuera de la borda, se hace mucho más fácil caerse al agua. Así de simple.
  4. Conducirán en su momento. Los niños pequeños carecen del juicio y las habilidades motoras finas para manejar un barco, pero conforme crecen pedirán hacerlo ¿Cuando conviene dejarlos? El psicólogo suizo Jean Piaget (1896-1980) experto en desarrollo cognoscitivo, opinaba que a los 9 o 10 años ya estarían en capacidad, pero eso sí, sentados en el regazo de papá para corregir cualquier error que pudieran cometer, o cometerán.IMG_0383 2
  5. Verificar que todo esté bien. Siempre. ¿Como una vez tomaron el timón ya saben todo lo que necesitan? Pues no, aunque ellos crean que sí. Hay que explicarles, por ejemplo, que un motor dentro de borda o dentro fuera de borda, está en un compartimiento donde los gases pueden acumularse y encenderse con una chispa, lo que puede suceder cuando a un barco se le enciende el motor después de un tiempo sin usarlo. Enséñeles las verificaciones como hábito para que se conviertan en hábito.
  6. Navegar con suavidad. Una vez que está detrás de un volante, lo primero que quiere hacer un niño es acelerar y hacer giros espectaculares. Así es que ocurren accidentes y cobra importancia la regla número 2. Enséñeles a ser suaves con el acelerador y con el volante. Es más seguro y más cómodo para los pasajeros, especialmente cuando se navega rápidamente. Mover de un tirón el volante a 40 millas por hora es una buena manera de que se golpee alguien, pero hacerlo suavemente es seguro, siempre que no haya otras embarcaciones alrededor.
  7. Las boyas y señales en los canales son importantes. No se puede aspirar que los niños aprendan derivas magnéticas y cartas náuticas, pero sí tienen que ser capaces de reconocer boyas y marcadores básicos y saber lo que significan. Cosas tan simples como señales que signifiquen “velocidad mínima” o “rojo derecha”, aseguran un paseo seguro y divertido. Para los niños. Para todos.
  8. El mantenimiento hace que la diversión se repita. Usted lo sabe. Si desea que la próxima salida en la embarcación sea agradable, debe ocuparse de ésta. Enjuagar correctamente el motor, lavar la cubierta con agua dulce, desconectar las baterías con el master swicth… Aproveche para enseñarles a los pequeños el cuidado correcto del barco.
  9. Cuidado con el sol. Aplique a los niños protector solar en forma abundante al menos 15 minutos antes de salir. Vuelva a aplicarlo cada 2 horas, ya que el sudor y la fricción contra las toallas pueden quitar el producto de la piel. Reaplique inmediatamente después de largas inmersiones, incluso si su protector es resistente al agua. Si navega entre las 11 de la mañana y las 3 de la tarde, cubra a su hijo con ropas livianas de colores claros, sombrero y aplique abundante protector solar. Las nubes y la niebla no protegen la piel de los rayos ultravioletas. Controle que ingiera agua en cantidad suficiente. Es importante que permanezca bien hidratado.
  10. Saber dónde están las hélices (propelas): Las hélices pueden ser peligrosas aun cuando no estén en movimiento. Cuando giran son potencialmente mortales. Los niños deben mantenerse totalmente alejados de ellas, ya sea que estén nadando o haciendo esquí acuático

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