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El secreto del mejor buceador del mundo está los músculos, no en los pulmones

El mejor buceador que ha creado jamás la naturaleza, el zifio de Cuvier, es capaz de descender en el mar a profundidades de casi 3.000 metros y de aguantar sin respirar algo más de dos horas, pero su secreto no está en unos pulmones prodigiosos, sino en las fibras de sus músculos.

Lo acaba de revelar una investigación que publica hoy en la revista “Nature.com” el Instituto de Sanidad Animal y Seguridad Alimentaria (IUSA) de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, basada en la tesis doctoral de una de sus becarias, Eva Sierra.

Los estudios sobre cetáceos suelen dividir a estos mamíferos marinos en dos grandes grupos en cuanto a sus dotes de buceo: las especies de buceo corto y superficial, y las de buceo profundo y prolongado, como el cachalote, el calderón tropical y los zifios.

El equipo de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria que dirige el especialista en este tipo de animales Antonio Fernández ha analizado en los últimos años los cuerpos de 146 cetáceos varados en las islas o en su área de influencia, de 15 especies diferentes, con el objetivo de averiguar qué diferencias musculares presentaban y si estas guardaban alguna relación con sus cualidades buceadoras.

El artículo que ahora publica “Nature.com” demuestra que los mejores buceadores entre los cetáceos tienen un metabolismo que utiliza como fuente de energía más lípidos que hidratos de carbono y y que las fibras de sus músculos suelen ser más largas.

La palma se la lleva en este aspecto, de nuevo, el zifio de Cuvier (Ziphius cavirostris) que presenta las mayores fibras musculares de tipo II de todos los mamíferos marinos conocidos.

El estudio que firman Eva Sierra, Antonio Fernández y otros seis científicos del IUSA descubre que estos animales han adaptado su metabolismo para que sus músculos consuman fundamentalmente lípidos en condiciones de escasez de oxígeno, porque este tipo de sustancias pueden proporcionar energía suficiente para mantener varias horas el ejercicio muscular durante inmersiones aeróbicas.

En el caso de los humanos, la mayor acumulación de lípidos en el músculo suele asociarse a la obesidad y la diabetes, salvo que se trate de atletas de alta competición.

Pero, en cetáceos, este estudio concluye que las adaptaciones que muestran algunas especies (fibras musculares más largas y mayor presencia de lípidos), podrían ayudarles a prolongar su buceo en apnea, minimizando el ritmo de su metabolismo.

fuente eldia

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