Home / CURIOSO / Reto salvaje para el barco ‘volcánico’

Reto salvaje para el barco ‘volcánico’

Se trata de uno de los periplos más salvajes jamás ideados: navegar de Europa al Ártico, atravesar el gélido Paso del Noroeste, descender por el Pacífico hasta Cabo de Hornos, rodear la Antártida y subir el Atlántico hasta el punto de partida. Un recorrido por los aguas más peligrosas del planeta que el austriaco Norbert Sedlacek pretende completarlo en soledad y sin pisar tierra firme.

A bordo de un velero Open 60 (18 metros de eslora), Sedlacek recorrerámás de 34.000 millas (unos 68.000 kilómetros) durante siete meses, de julio de 2018 a febrero de 2019, según sus cálculos. En el momento de soltar amarras en Les Sables d’Olonne (Francia), el aventurero tendrá 56 años.

El barco es uno de los pilares del proyecto Ant-Artic Lab, ya que el casco y la cubierta estarán construidos con fibra volcánica y balsa, la madera más ligera que se conoce. Materiales especiales y técnicas innovadoras para buscar sobre todo seguridad -en una travesía con amenaza de hielos flotantes y condiciones extremas- y sostenibilidad.

[foto de la noticia]

Este reto es el más complejo y peligroso de los que ha llevado a cabo el navegante vienés, que presume de ser el primer austriaco en dar la vuelta al mundo en solitario (1996/1998), en circunnavegar la Antártida (2000/2001) y en completar la Vendée Globe (2008/2009). En los últimos 15 años también se ha adentrado en varias travesías en solitario por la Antártida. Un currículo brillante para un navegante de un país sin mar.

La aventura que completó su hijo

No es la primera vez que Norbert Sedlacek idea un desafío que roza la temeridad. En noviembre de 2013, zarpó de Les Sables d’Olonne (Francia), la meca de la vela oceánica a bordo de un minibarco de 4,90 metros de eslora para cruzar el océano Atlántico. El casco del Open 16 Fipofix aguantó las violentas embestidas meteorológicas del Golfo de Vizcaya, pero ni el piloto automático ni el sistema de los timones corrieron la misma suerte y el navegante se vio obligado a buscar refugio en Gijón para reparar los daños. Sólo había recorrido 250 millas.

El pequeño velero volvió a salir al mar poco después, pero Sedlacek se quedó en tierra firme. Esgrimió que los retrasos en las reparaciones le iban a impedir dirigir su empresa. Su hijo Harald, miembro del equipo técnico, se prestó a coger el timón pese a su escasa experiencia como navegante oceánico. El joven Sedlacek tardó 87 días interminables en completar las 5.100 millas que separan Gijón de Palm Beach (Florida, Estados Unidos).

Ahora Norbert ha encontrado la manera de desquitarse de aquella aventura inacabada con un desafío mucho más extremo.

fuente nauta360

Check Also

Los niños de la isla canaria de El Hierro se convierten en observadores marinos

Unos 30 niños de la isla de El Hierro participan este sábado, 18 de noviembre, …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *