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Vivir sin respirar

Un, dos, tres, cuatro, cinco…, y la cuenta llega hasta los 406 segundos, o sea, más de seis minutos y medio. Durante ese lapso de tiempo, se puede escuchar enterita laBohemian Rapsody de Queen (versión extendida), distraerse con 20 anuncios en televisión o desayunar con calma. Ahora imaginen cómo entretener esa porción temporal… sin respirar. Rodeados de agua. Rodeados del mar hostil, de la más absoluta soledad. Sin apenas luz y gestionando una sola bocanada de aire recluida en la caja torácica y obtenida antes de la inmersión. A muchos la mera idea de imaginarlo les aterroriza, como si fuera un tormento ideado por Allan Poe. A Morgan Bourc’his (Tours, Francia, 1978) esta presumible tortura le relaja. Le hace feliz. Como pez en el agua.

Bourc’his es campeón de apnea CNF (siglas en inglés de “apnea en peso constante y sin aletas”, o lo que es lo mismo, un descenso con la misma cantidad de peso y con la única ayuda de los brazos y las piernas para subir y bajar).

Bourc’his, 37 años, del equipo nacional de apnea francés, en Cala Gató (Mallorca).

Sin apenas esfuerzo, como si formara parte de un cuerpo de ballet, el francés nada, se sumerge, posa y camina por el lecho marino al igual que haría en el salón de su casa de Marsella. Y todo a puro pulmón. Para medir el tiempo por ahí abajo, un reloj azul Tudor Pelagos (hermético hasta 500 metros) le ayuda a calibrar cuándo es el momento de dejar el océano. Fuera de Serie da fe de sus tremebundas habilidades subacuáticas, con motivo del XXV Campeonato Nacional de Caza Sub Apnea que se celebró en Cala Gató (Capdepera, Mallorca). Fibroso neptuno, educadísimo superhombre e internacional por el equipo de Francia desde hace 10 años, ganó el campeonato del mundo en 2013 en Kalamata (Grecia), donde bajó hasta los 87 metros. La Estatua de la Libertad mide 93. Lo hizo sin aletas, “la disciplina más pura”.

Españoles sin aliento

El récord del mundo en apnea estática en piscina lo tiene otro francés,Stéphane Mifsud, con 695 segundos (11 minutos y 35 segundos). El campeón de España es Álex Segura con un registro de 567 segundos (casi nueve minutos y medio). El barcelonés Miguel Lozano es nuestro campeonísimo en inmersión libre (sin lastre en la cintura ni aletas), con 117 metros, tercera mejor marca mundial. Un caso particular es el deAndrés Payo García. Sufrió un síncope de los 10 metros con 18 años. Hoy investiga en la universidad de Oxford las alteraciones fisiológicas que produce la apnea.

En apnea dinámica (recorrer la mayor distancia en piscina y en horizontal, con o sin aletas) tiene una plusmarca de 257 metros, entre otros laureles que incluyen récords de Europa y de su país. “Aprendí a nadar a los 3 años y en mi juventud jugué mucho al baloncesto. Vivía en el Valle del Loira, pero solo iba al mar en vacaciones. Dejé el baloncesto durante la Universidad en Poitiers para volver a la piscina y al mar. Me enrolé en un club de apnea y un veterano apneísta me enseñó muchas técnicas, así como a profundizar en todos los efectos cardiovasculares en el cuerpo humano, su adaptación en hipoxia, cómo desciende el ritmo cardiaco hasta 35-40 pulsaciones por minuto, la vasoconstricción del sistema arterial de brazos y piernas, cómo gestiona tu interior la energía y que la sangre siga fluyendo hacia el cerebro, o cómo el bazo se contrae para incrementar los niveles de glóbulos rojos para que transporte el oxígeno [cuyo nivel baja a menos del 50%] a los órganos”, relata. En la disciplina sin límites, el corazón puede llegar a tener 20 latidos por minuto, los pulmones solo alojan un litro de aire y sube la presión arterial.

Morgan, haciendo gala de sus habilidades acuáticas mientras luce su Tudor Pelagos.

Hoy la apnea es una modalidad deportiva extrema en la que se persigue bajar a grandes profundidades, recorrer distancias o echar un pulso contra el reloj. Se puede realizar con aletas, sin ellas, con peso lastrando el cuerpo, con un cabo como guía o sin él. “Lo más importante es la relajación previa. Tener tu mente liberada y tranquila antes de entrar en el agua. No pensar que se va a sufrir, a sentir dolor ni angustia. Tienes que concentrarte en ti mismo. Es una sensación de placentera kinestesia [percepción del equilibrio y de la posición de las partes del cuerpo]. Yo me encuentro feliz en las profundidades”, explica Morgan, que también practica runningy ciclismo.

Síncope de los 10 metros

Como trasfondo dramático, a nadie se le olvidan los riesgos de la apnea, algunos con desenlace trágico. El pasado mes de agosto Natalia Molchanova desapareció en aguas de Formentera mientras iba en pos de otra plusmarca que engordara su palmarés. La rusa era la apneísta más condecorada del mundo con un total de 40 récords mundiales. Los percances han alcanzado tanto a campeones como a aficionados.

Tudor Pelagos. Caja de 42 mm y brazalete de titanio. Esfera de cerámica azul o negra. Hermético hasta 500 m. Precio: 4.000 euros aprox.

Todos temen el black out o síncope de los 10 metros, desmayo que se produce durante el ascenso, en los últimos 10 metros antes de alcanzar la superficie, cuando cambia bruscamente la presión atmosférica. Y sobreviene el ahogamiento. “En el mundo profesional los riesgos son mínimos, casi siempre estás acompañado. Yo nunca he tenido unblack out en el mar, pero sí tres veces en piscina. Es parte de este deporte. A la gente amateur, les diría hay que ir de manera progresiva, sobre todo en el mar, sin forzar. Comer ligero antes, estar tranquilo, e ir adaptando y explorando los límites muy lentamente, sin shocks“.

Entre sus próximos desafíos está participar con expertos en medicina y especialistas en los protocolos científicos de la cámara hipobárica de descompresión. “Es muy interesante para luego comprobar los efectos en el cuerpo humano”, afirma antes de sumergirse lentamente en aguas de Cala Gató, con la misma placidez que un bebé a la hora de su relajante baño. Una última mirada parece decir: “Respiren tranquilos ahí fuera que yo vuelvo en apenas siete minutos”.

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