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A los pescadores no les salen las cuentas

Las cuentas son fáciles de hacer, pero cuadrarlas resulta poco menos que imposible. Hace un lustro, aproximadamente, cuando los barcos de varias artes empezaron a tener asignada una cuota individual de merluza cantábrica, el volantero avilesino ‘José Eduardo’ tenía un cupo de 40 toneladas al año. En 2017 dispuso de 29, y para el año próximo su patrón y armador, Eduardo José Vázquez, espera unas 25. «Con poco más de 20 toneladas al año no podemos seguir, porque las cuotas bajan y los gastos no».

Además, la cotización del pescado apenas se mueve. Y, de vez en cuando, especialmente en invierno, amarre forzado por el mal estado de la mar. Entre descansos obligatorios, temporales y amarres por agotamiento de cupos, el ‘José Eduardo’ sale entre 190 y 200 días a la mar, según su patrón. Hay que tenerlo todo en cuenta, para sacar la máxima rentabilidad de cada kilo y consumir la cuota asignada en la época en la que pueda conseguir mejor precio, por escasez de oferta.

En ese contexto problemático no son muchas las alternativas. El pixín no abunda, la xarda es muy efímera, no solo porque se trata de una especie migratoria que a mediados de mayo ya desaparece de las aguas asturianas, sino también porque la restricción de capturas es aún mayor y el cupo para las artes distintas a arrastre y cerco se agotó el pasado año en tan solo nueve días. Con un 30% menos, en 2018 no pasará de seis. Tan solo el bonito proporciona un respiro en verano, pero si los bancos de túnidos no se acercan suficientemente a la costa, salir lejos a buscarlos no es tarea fácil con una embarcación de 16 metros de eslora.

Cada vez que se produce una noticia preocupante para el sector los pescadores amenazan con tirarlo todo por la borda, nunca mejor dicho, ante la falta de rentabilidad. Algunos, desde luego, lo hacen, porque las estadísticas oficiales reflejan una evolución a la baja de la flota; en España, en general, y en Asturias, en particular. La capacidad extractiva, eso que se ha dado en llamar esfuerzo pesquero, era, y aparentemente todavía es, muy superior al que corresponde con el rendimiento máximo sostenible, objetivo de la Unión Europea con el horizonte máximo de 2020.

Otra cosa es si realmente habría problemas de sobrepesca si sólo existieran embarcaciones y artes tradicionales, porque los pescadores españoles están hartos de pescar el bonito de uno en uno mientras otros países utilizan redes de arrastre pelágico, por ejemplo, y claman para que las consecuencias de la sobreexplotación las pague quien la practica, dicho sea sin perjuicio de que se trata de un sector en el que pocos pueden tirar la primera piedra.

Cinco familias de un barco

En cualquier caso, dejar la actividad, aunque sea con subvenciones, tampoco es fácil. «Tengo 42 años y empecé a pescar con 16. Soy hijo y nieto de pescadores y es lo que sé hacer. ¿A qué me voy a dedicar si desguazo el barco?», dijo ayer Ramón Riesgo, patrón y armador del palangrero ‘Mar de Pedro’.

Su cuota de merluza fue en 2016 de cerca de 13 toneladas, pero este año tuvo que sacar de la mar las 50 toneladas que necesita para dar de comer a las cinco familias que dependen del barco. El exceso fue conseguido por «cesión» de cuota de otros barcos que no la utilizan.

A su juicio, «el problema está en Madrid, porque el reparto no se ajusta a las necesidades de cada flota».

En el litoral oriental, las cuotas de pesca para 2018 tampoco convencen. «Todos los años pasa lo mismo, no se puede seguir perdiendo cuota, es una vergüenza lo que nos están haciendo a los pescadores de bajura», sostiene Ángel Batalla, presidente de la Cofradía de Pescadores Santa Ana, de Llanes.

El recorte de cupos de xarda y merluza negociado en Bruselas afecta mucho a la cofradía llanisca, ya que estas especies son la segunda y la cuarta por aportación de ingresos. Hasta el pasado 30 de noviembre, los pescadores de la cofradía llanisca capturaron 81.069 kilos de merluza, cantidad que supuso un importe de 284.528 euros. La xarda, por su parte, llegó a los 369.027 kilos, que proporcionaron 358.214 euros. «Ahora a la xarda podremos andar seis días en vez de nueve. Vamos a acabar sin salir a pescar», lamentó Batalla. Los ministros de Pesca de la Unión Europea, apunta, deberían «reducir la cuota a los que esquilmaron la xarda, barcos de factorías de grandes armadores de Irlanda, Francia, Inglaterra y Holanda». Y añadió: «son unos negociadores nefastos y todavía lo celebran. Un buen acuerdo sería que aumentase la cuota, no que se reduzca».

fuente elcomercio

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