Home / BUCEO / Arqueología submarina entre redes

Arqueología submarina entre redes

De familia de pescadores, Paco Falcó supo que si quería llegar a puerto cargado de pescado lo que tenía que hacer con su pequeña barca de arrastre, llamada La Dolores, era ir a lugares donde otras embarcaciones más grandes todavía no hubieran estado. Y así lo hizo. Y lo que ocurrió -de esta certeza ya hace cuarenta años- fue que mientras faenaba no sólo halló peces sino también piezas de arqueología submarina, algunas del siglo III y IV a. C.

Este pescador, ahora ya jubilado, fue guardando sus hallazgos en casa y puso cada vez en conocimiento de ellos a la Generalitat. En total, conserva hasta 240 piezas, de las cuales el 80% fueron pescadas con las redes de la barca, que tenía junto a su cuñado. El resto, las encontró haciendo inmersiones, otra de sus aficiones, que finalmente se convirtió también en su profesión.

Las piezas, algunas del siglo III a. C, se expondrán en la Ciutadella y el futuro museo de la Pesca

Hombre de mar y de profundidades subacuáticas, Paco tiene una máxima: “Es muy importante que la gente tenga acceso a la colección”, dice. Por eso, ha donado todas sus piezas, que ya han sido catalogadas, a Roses. El Ayuntamiento tiene previsto exponerlas en diferentes equipamientos: una parte se trasladará a la Ciutadella y otras en el futuro museo de la Pesca, proyectado en la zona del Far, y en el Castell de la Trinitat, cuya museización se presentará en el pleno. “Han sido 40 años de emociones. Siempre he tenido claro que este material tenía que quedar para la ciudad”, confiesa Paco.

Entre las diferentes reliquias, hay ánforas romanas y griegas, cerámicas o utensilios de pesca. Destaca una vajilla romana negra con 2.300 años de antigüedad. “Era de un barco hundido en la zona del Cap de Creus, que iba a Empúries. Fue fabricada en Nápoles y los cónsules romanos se la hacían llevar para su comodidad. Una vez aquí, se cree que intentaban vender el material o intercambiarlo por aceite, vino o aceitunas, con lo cual empezaría el comercio marítimo”, relata este pescador, de 73 años.

Precisamente, esta vajilla está inscrita en el Inventario General de Bienes Muebles de Patrimoni Històric del departamento de Cultura de la Generalitat. Su colección, además, reúne coraleras (piezas romanas para pescar coral), una ancla de un barco romano o una lámpara de aceite del siglo XVI que se ponía en los mástiles para navegar de noche.

Dentro de la vitrina guarda una bombilla que pertenece a Saint-Prosper, un buque mercante de bandera francesa que naufragó en 1939 en la bahía de Roses al topar con una mina submarina y en el que murieron sus 27 tripulantes. A 50 metros de profundidad, entre Punta Falconera y Punta Montgó, Paco la encontró enfundado en su traje de submarinista mientras desenredaba las redes de unos pescadores que le pidieron ayuda. Y es que, tras dedicarse a la pesca -faena que dejó hace 30 años-, este coleccionista creó su propia empresa de trabajos submarinos y escuela de buceo, negocio que actualmente regenta su hijo.

Según la alcaldesa de Roses, Montse Mindan, la aportación de Falcó es “importantísima” y pone en valor el “altruismo” de este vecino. “Gracias a esta donación el patrimonio arqueológico municipal se engrandece y aumenta su importancia”, asegura.

“Quedan muchos restos en el fondo marino porque era una zona muy transitada. Con tramontana el Cap de Creus era muy peligroso. Pero la bahía de Roses ha sido siempre un puerto de refugio, una vez aquí los barcos estaban salvados del temporal”, comenta Paco. Como estarán ahora sus piezas, que han encontrado un buen cobijo y un lugar donde serán expuestas al gran público.

fuente lavanguardia

Check Also

José Amengual, el tritón de la pesca submarina

A la tierna edad de cinco años su sueño era convertirse en futbolista pero un …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Translate »