Home / CURIOSO / ¿Por qué los tiburones del Mediterráneo no atacan a los humanos?

¿Por qué los tiburones del Mediterráneo no atacan a los humanos?

Los tiburones llevan nadando y evolucionando por nuestros mares durante más 450 millones de años. Son una especie mucho más antigua que los conocidos dinosaurios y, de hecho, cautivan a la comunidad científica precisamente por haberse sabido perpetuar en todos los océanos del mundo, superando extinciones masivas a lo largo de los tiempos. Pero es ahora cuando esta especie se encuentra ante su mayor amenaza, la convivencia con los seres humanos. Una difícil relación que la está llevando al borde de la extinción debido especialmente a la pesca de la que son víctimas.

España está considerado uno de los mayores depredadores de tiburones, ya que es el tercer país que mayor cantidad pesca al año. Con sus 50.000 toneladas anuales contribuye de sobremanera a los cien millones de capturas que se efectúan por todo el mundo.

 

 

 

España está considerado uno de los mayores depredadores de tiburones

Para la comunidad de científicos “ésta es la auténtica interacción entre humanos y tiburones”, convencidos de que en la “batalla” entre ambos solo hay un claro perdedor: el animal. En los últimos años, los casos documentados de ataques de tiburones a humanos “es irrelevante, casi anecdótica a nivel estadístico y los pocos casos que se han dado son algo dudosos”, explica Claudio Barría, miembro de l’Institut de Ciències del Mar – Centro Superior de Investigaciones Científicas y experto en tiburones.

Para este científico, que dedica buena parte de su tiempo a investigar la ecología trófica de los tiburones, reconoce que los humanos “no somos la preferencia alimenticia de estos seres, por lo que nadando en alta mar deberíamos temer más por las medusas que por los tiburones”, advierte con firmeza.

Claudio Barría ante un ejemplar de tiburón
Claudio Barría ante un ejemplar de tiburón (Cedida per ICM-CSIC)

Los tiburones que transitan por el Mediterráneo son especies poco agresivas para los humanos y, además, han evolucionado distintamente a los tiburones de otras aguas. Barría defiende que “si en nuestros mares no hay focas o leones marinos, el tiburón no puede tener en su instinto atacar a un humano por confusión”, algo que sí puede ocurrir en otros lares, como en el Atlántico, donde hemos visto en muchos documentales cómo los tiburones blancos saltan para capturar focas o incluso las sorprenden en las orillas de las playas.

 

 

“Los tiburones blancos del Mediterráneo no comen mamíferos, sino que se alimentan de peces como los atunes y por este tipo de alimentación no necesitan saltar del agua”, explica el experto. Con lo que la sociedad debería de olvidarse de ser el objetivo de algún tiburón, incluso del blanco. Precisamente, durante las últimas semanas, se avistó en aguas próximas a las islas Baleares un gran tiburón blanco recibido con sorpresa por la comunidad científica. Para Barría que se haya detectado un ejemplar como este en nuestras aguas “es sinónimo de que algo está funcionando” y que se trata de “una buena noticia para el medio ambiente”.

El tiburón, un depredador que no debería de desaparecer

La Humanidad siempre ha temido a lo desconocido, por lo que Spielberg no es el principal culpable de que medio mundo sufra por los tiburones cuando pone los pies en el agua de cualquier playa. Desde la antigüedad, diferentes civilizaciones han dejado plasmado en vajillas y demás utensilios imágenes donde feroces animales surgían de las profundidades marinas en captura de personas. Así que los humanos y los escualos han mantenido una relación tensa y poco cordial desde tiempos inmemorables. Quizás por ello, que el tiburón sea una de las especies más amenazadas del mundo no quita el sueño a la inmensa parte de la población mundial. Pero para Claudio Barría, “permitir que esta especie desaparezca de la faz de la Tierra sería un gran error y un grave problema para todos”.

 

 

Los tiburones son una especie de depredadores considerados verticales. Eso significa que se posicionan en la cúspide de la cadena trófica y, por lo tanto, controlan todo lo que ocurre desde arriba hacia abajo. “Es una pieza clave que si disminuye o desaparece, el resto del sistema se desequilibraría y sus presas se multiplicarían. Tal situación provocaría un efecto descendente en la pirámide que alteraría el resto y se causarían graves consecuencias en la biodiversidad”, aseguran desde el ICM-CSIC.

Tiburones en el Mediterráneo

Quien crea que en el mar Mediterráneo no tienen cabida los tiburones se equivoca por completo. En la actualidad encontramos hasta 45 especies distintas que nadan por nuestras aguas y van desde ejemplares que apenas alcanzan los 40 centímetros de longitud hasta especies que llegan a medir siete metros. Este último caso es el tiburón peregrino, el segundo mayor pez del mundo, tras el tiburón ballena, y para tranquilidad de todos solo come plancton.

Su presencia en nuestras aguas ha dejado huella en nuestra tradición culinaria, por lo que encontraríamos el consumo de un tiburón muy en particular, la tintorera. Muy habitual en los caldos preparados para paellas o en el tradicional cazón en adobo que situamos especialmente en la costa gaditana.

fuente 

Check Also

José Amengual, el tritón de la pesca submarina

A la tierna edad de cinco años su sueño era convertirse en futbolista pero un …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Translate »