Un siluro, un pez de agua dulce, se comió un perro de la raza fox terrier en el río Tíetar, Cáceres. Esta es una especie invasora en la Península Ibérica y no es la primera vez que un perro acaba devorado.

El perro se estaba bañando

Una mujer de Aldeanueva de la Vera, Cáceres, ha lamentado la muerte de su perro en manos de un siluro. Los hechos ocurrieron cuando fue a refrescarse en el río Tiétar y su pequeño fox terrier acabó zampado por este pez. La mujer estaba a pocos metros, trabajando desde su finca, y no llegó a tiempo.

Los vecinos lamentan que esta no es la primera vez que pasa un desenlace tan trágico. El año 2018, otro perro acabó siendo devorado por un siluro. Además, este río es el baño público de muchas personas que viven alrededor y piden medidas urgentes ya que también supone un peligro para los humanos.

Una especie invasora

El siluro ya se ha cargado al barbo, el pez autóctono de la zona. Es extraño que coma perros ya que su dieta se basa en otros peces, palomas y polluelos de pato. El siluro vivo en agua dulce, puede pesar hasta 100 kilos y mide hasta 5 metros de longitud. Su enorme cabeza aplanada es el rasgo más característico.

Esta especie fue introducida en el Ebro durante la década de los 70 por pescadores alemanes. Su población ha ido creciendo hasta cargarse o poner en peligro la biodiversidad de nuestros ríos y pantanos.