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“El problema del mar es que no se ve lo que hay debajo”

La sobreexplotación de la especies, la contaminación y el cambio climático son los tres grandes problemas que amenazan el presente y el futuro de océanos y mares. A esta conclusión llegan los cuatro expertos convocados por Levante-EMV para analizar, principalmente, la salud del mar Mediterráneo. Todo ello en el marco de la iniciativa que el diario desarrolla para dar a conocer los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) incluidos en la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas, que en esta ocasión se centraba en el número 14, que hace referencia a la vida submarina.

En el desayuno telemático participaron José Tena, director del Instituto de Investigación en Medio Ambiente y Ciencia Marina (Imedmar) de la Universidad Católica de València; Toni Martínez, técnico del Ayuntamiento de Dénia; Pablo García, investigador del Oceanogràfic de València; y Pepi Herranz, secretaria de la Cofradía de pescadores Virgen del Carmen de Sagunt. El coloquio, patrocinado una vez más por Facsa y Caixa Popular, fue moderado por Julio Monreal, periodista y director de Relaciones Institucionales de Prensa Valenciana.

José Tena no se mostró optimista sobre cómo se encuentran los océanos y mares. «No quiero ser catastrofista porque es lo peor que podríamos hacer con nuestros mares, pero la situación actual es que están enfermos pese a que aún tienen posibilidades de curación. No podemos tirar la toalla. Las principales amenazas para la conservación de los mares y océanos son las que provienen del hombre y son el exceso de vertidos, la sobreexplotación de muchas especies marinas y el uso descontrolado de nuestras costas. La Comunitat Valenciana está bañada por el Mediterráneo, que es una perla de la biodiversidad. Sus aguas tienen un periodo muy lento de reciclaje y por eso debemos ser muy cuidadosos con su conservación por la proliferación de residuos y microplásticos».

Pablo García recordó que «los océanos no están en su mejor momento y el Mediterráneo es un ejemplo porque históricamente ha sido un mar muy castigado. Muchas veces, cuando hablas con gente de Baleares o personas que veranean en Alicante o Murcia se llevan una idea muy sesgada porque ven unas playas muy limpias y unas aguas cristalinas, pero por desgracia eso no es el mar Mediterráneo al 100 %. Es un mar muy industrializado, con mucho tráfico, muy sobreexplotado, pero a su vez tiene una gran capacidad de regeneración y de resiliencia muy importantes. La sobrepesca y la contaminación son las grandes amenazas, a las que habrá que añadir cómo le afecta el cambio climático. La biodiversidad es uno de los escudos contra el calentamiento global y preservarla repercute en nuestra calidad de vida. Yo trabajo con tiburones y rayas, especies muy amenazadas y sobreexplotadas, pero desde el gusanito más pequeño a la medusa más molesta son animales que requieren nuestra atención y que necesitan ser protegidos».

Toni Martínez se mostró algo más optimista. «No hay que ser alarmista, pero hay que ser realista. Durante años le hemos hecho mucho daño al Mediterráneo, muchas veces por desconocimiento. En este sentido, antes los pescadores tiraban por la borda todo lo que no servía, pero hay que verlo desde la perspectiva que en ese momento no teníamos investigadores que, como pasa ahora, nos trasladaran el daño que se le hace al ecosistema de nuestro mar. Si he de ser optimista me quedo con que la gente está más concienciada y se ve menos suciedad. Ahora, los pescadores están haciendo mucho por la conservación marina».

La sobreexplotación y la práctica desaparición de algunas especies ocupó una buena parte del coloquio. Para Tena, «toda la información científica debe ser transferida a la sociedad. Hace falta muchísima más investigación sobre los ritmos y ciclos de reproducción de las especies que se explotan comercialmente en distintos sectores. Por ejemplo, en la Comunitat Valenciana estamos utilizando datos de los ciclos reproductivos de la sardina, el boquerón o el pulpo de otras áreas y aquí, en nuestra tierra, el pulpo tiene otro ciclo. Es vital que entendamos que los pescadores son los primeros interesados en que todo vaya bien y en Imedmar tenemos una relación magnífica con la cofradía de pescadores de Calp, ellos nos dan mucha información. Hay un desajuste muy importante respecto a las normativas de regulación pesquera y la realidad concreta en unos caladeros concretos. Si la regulación pesquera no está funcionando bien, a lo mejor tendríamos que potenciar ese tándem entre el mundo pesquero y el de los científicos para sacar el mejor partido en áreas concretas. Nos informan de las especies, de cuándo están criando€».

García criticó la lenta burocracia que perjudica la investigación. «El mar es muy grande y es muy difícil de controlar y, además, por desgracia la legislación va dos pasos por detrás de la realidad. Si queremos saber las estadísticas pesqueras de la UE a fecha de hoy de muchas especies, no tendremos información más que de 2016 como mucho. Por culpa de la burocracia los científicos tienen difícil acceder a una serie de datos, se pide mucho de la ciencia pero se da poco a la ciencia para que tenga las herramientas necesarias para llegar a unas conclusiones.
El investigador del Oceanogràfic abogó por «la colaboración con los pescadores tiene que ser máxima porque son ellos los que salen todos los días a faenar y son los primeros interesados en que funcione el medio en el que trabajan. Mi trabajo final de carrera y mi trabajo final de máster los he hecho gracias a los pescadores» y denunció que «detrás de las grandes pesquerías hay intereses económicos muy grandes y muchas veces existen una serie de lobbies que se encargan de frenar ciertas iniciativas. Las opiniones de científicos van por una línea y los grupos de presión van por otra. Tengo compañeros que trabajan en la UE haciendo presión para que se regulen sobre ciertas especies y chocan de frente con los intereses de gobiernos que dicen que una especie está en peligro de extinción pero no se enfrentan a una pesquería. En el Mediterráneo se produce sobreexplotación por parte de barcos factoría de pesquerías de especies como el atún, pero aún así no es tan grande como sucede en otros mares».

Las aguas internacionales
Tena aportó al debate la cuestión de las capturas en aguas internacionales. «Con los mares y océanos sucede algo muy importante respecto a las aguas jurisdiccionales. Tanto en el Mediterráneo, como en el Atlántico como en el Pacífico, la mayor parte de la superficie son aguas internacionales y eso significa que o hay una buena legislación y regulación a nivel internacional de los recursos o nos encontraremos en tierra de nadie y ahí todo vale. Los barcos de las grandes factorías van a las aguas limítrofes internacionales como si en el mar hubieran fronteras».

Martínez puso el foco en ciertas modalidades de pesca y apuntó que es una de las causas de la sobreexplotación. «La pesca artesanal tenía las temporadas marcadas: la de la sepia, la mabra, la lechola€ Y ahora ha variado por el cambio climático pero también por la sobreexplotación. Pero a nivel de sobreexplotación ha habido ciertas modalidades como la de la pesca de cerco, porque más allá de la sardina y el boquerón también capturaba mabra y lo que ellos cogían en un día era lo mismo que nuestro trabajo en toda la temporada. Y con la lechola, lo mismo».

Y como Pablo García, el técnico del Ayuntamiento de Dénia también apostó por la buena sintonía entre los científicos y los pescadores. «Antes los científicos los teníamos como el enemigo porque los pescadores pensábamos que solo nos ponían frenos. Y hoy no es así y es satisfactorio ver cómo colaboran. Pido a las autoridades competentes que apoyen los estudios científicos y que se fomenten otros necesarios. Es un sector muy importante y no hay un relevo generacional porque no es rentable y está viniendo gente de otros países a realizar esa faena».

Pepi Herranz habló de especies que están muy cerca de la desaparición en las costas valencianas. «Es cierto que esta época era muy buena para especies como la mabra, que prácticamente ha desaparecido. Esto es por la sobreexplotación pero también por la contaminación. En Sagunt, la tellina casi ya no hay y la que se coge hay que llevarla a depurar. También es cierto que la pesca furtiva hace bastante daño».
La secretaria de la Cofradía de Pescadores Virgen del Carmen aseveró que «en Sagunt, si hablamos del pulpo, la pesca funciona pese a que va bajando. Nuestra cofradía se sustenta gracias al pulpo. Pero falta gente, en esta zona un 35 % de los pescadores son de Senegal».

Tena incidió en la importancia de la reproducción de las especies como solución a la sobreexplotación. «Hablamos de la sobreexplotación y de que la pesca va disminuyendo, pero no hay que olvidarse del factor de la reproducción. El Mediterráneo solo tiene un 1 % de reservas marinas, es decir muy poco espacio para que las especies se puedan reproducir. El Gobierno español quiere ampliarlo al 10 %. La regeneración de las playas después de un temporal entierra las praderas de posidonia, que son la principal zona de cría de especies como la mabra o el sargo».

La pesca furtiva
Herranz y Martínez alertaron de la lacra que supone la pesca furtiva. El técnico dianense se refirió a esta práctica delictiva como «una especie de sobreexplotación. La gente que se dedica a eso va a zonas que sabe que está funcionando. En el cabo de San Antonio se creó una reserva marina en el 93 y los pescadores nos opusimos, pero al final fue beneficiosa porque, aunque al principio no se le dotó de un plan de gestión y de vigilancia y se extinguieron especies como el mero, todos salimos ganando. Y los pescadores furtivos no solo capturan esos meros o dentones, además los venden de manera ilegal a restaurantes de la zona, con lo cual no solo castigamos al mar, también perjudicamos a los pescadores porque todos esos restaurantes después no van a la lonja a comprar y baja el precio de esas capturas legales y que tanto cuestan».

Los cuatro expertos aportaron su visión sobre la contaminación marina. Tena habló de la proliferación de los plásticos. «El tema de los plásticos es brutal y deberíamos estar muy concienciados. Últimamente he salido a bucear y he visto mascarillasy guantes. Parece que hemos retrocedido y la educación ambiental es muy importante. Es muy preocupante el asunto de los microplásticos porque hay muchos peces que los ingieren, pero hay otros contaminantes como una red de emisarios submarinos que debemos controlar mejor o las aguas de escorrentía que lanzan sedimentos a nuestros mares».

Martínez dio su visión: «La contaminación marina prácticamente proviene de tierra. En Dénia tenemos un programa de educación ambiental marina que ha llegado a más de 3.000 alumnos. La iniciativa pone en valor el sector primario de la pesca y busca divulgar el mal uso de materiales que repercuten negativamente en el mar. El futuro lo veo con optimismo porque las nuevas generaciones cuentan con una información que la anteriores no tuvieron y son las que enseñan a los más mayores».

Martínez afirmó que «el mar tiene un ‘problema» y es que no ves lo que está pasando debajo. Tu vas paseando y ves la playa pero no sabes lo que hay en el fondo. En el monte tiras una lata y dentro de 15 días seguirá estando en el mismo sitio. En el mar lanzas algo y en 10 minutos ha desaparecido. La percepción de la gente es que no pasa nada, pero por desgracia está pasando. En el tema de los plásticos vemos noticias de delfines con bolsas en el estómago o aves con las alas enredadas en plásticos, y, siendo importante, hay que pensar que esos plásticos están compuestos por sustancias que acaban originando problemas endocrinos que provocan feminización de especies o que todos sean machos o que causan dificultades para reproducirse».

Herranz habló de la contaminación del Mediterráneo en Sagunt. «Los pescadores de la cofradía encuentran mucha basura en el mar, pero si antes se volvía a tirar ahora se separa de la pesca y se mete en contenedores. Si eso pasa en Sagunt no quiero pensar las toneladas que se recogerán en todo el Mediterráneo. Otra cosa que hemos notado es la disminución de capturas de dorada, una especie que se alimenta de marisco y que le afecta la desaparición de la tellina y chirla».

https://www.levante-emv.com/comunitat-valenciana/2020/06/21/problema-mar-ve-hay-debajo/2023153.html

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