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La costa vaciada de Lanzarote: no hay pescado para tanto pescador

A mediados del mes pasado, el Cabildo de Lanzarote recordaba que las licencias de pesca recreativa se pueden tramitar a través de la sede electrónica del Gobierno de Canarias. Lo hacía ante el “incremento exagerado”, según fuentes del propio Cabildo, de solicitudes que se estaba produciendo desde el 25 de mayo, cuando comenzó la Fase 3 y se volvió a permitir este tipo de pesca en cualquiera de sus modalidades: desde embarcación utilizando el curricán, pesca submarina a pulmón libre y marisqueo y pesca, desde tierra o con embarcación.

Actualmente se tramitan entre 20 y 25 diarias y ya hay lista de espera hasta el mes de septiembre para poder ser atendido presencialmente. ¿Qué ha pasado para que se haya despertado esta fiebre? Hay razones económicas, de escasez y búsqueda de autosuficiencia y también sociales, de apetencia por actividades al aire libre.

Pero hay otras, porque la pesca está de moda “y también es un gran negocio que mueve en Canarias unos cien millones de euros al año”, señala Rafael Mesa, educador ambiental, buceador del Club Pastinaca y pescador desde niño. Él mismo dice que pidió cita para renovar la licencia hace tres semanas y se la han dado para el 27 de agosto.

En lo que va de año se han solicitado en el Cabildo, aunque las concede el Gobierno, 1.063 licencias. Los primeros días tras la entrada de la Fase 3 fueron una locura. “Había gente con cañas por todas partes”, relata Mesa. Ahora la afluencia ha bajado. El fenómeno del confinamiento ha tenido un efecto de “olla a presión” tanto para gente que tenía la afición aparcada como para el que se quiere iniciar.

Hay algunos lugares especialmente concurridos, como la costa de Mala, la de Tinajo, Los Charcones o Puerto del Carmen, y en las últimas semanas incluso el Puente de las Bolas, en Arrecife, donde no se llegó a aprobar la ordenanza de uso de la marina y donde no se debería pescar. De hecho, la Policía Local está comenzando a advertir a los pescadores de esta circunstancia.

Cuando habla del negocio, lo compara con la pesca de hace tres o cuatro décadas, donde salía cada pescador con una caña y nada más. Ahora hay cañas para cada especie, artilugios, ropa y tecnología japonesa: se pesca menos con carnada viva que con señuelos falsos, en modalidades como spinnig o jigging, que permiten coger pescados de mayor tamaño y no hace falta tener experiencia, basta con revisar alguno de los miles de tutoriales que hay en youtube sobre la pesca de cualquier especie. La pesca deportiva, aunque por motivos diferentes, es un negocio tanto o más lucrativo que la profesional.

El problema, en cualquier caso, es de fondo. El Gobierno no exige ni imparte ningún tipo de formación para obtener la licencia. Basta con pagar la tasa. Mesa cree que se debería rediseñar esa licencia y hacer que el pescador conozca el medio, sus peligros y sus afecciones. Y la realidad es que la curva del pescado en las costas Canarias es descendente.

“Algunos dicen que el pescado va y viene pero las especies bentónicas, como el sargo, el seifio o la cabrilla, que están ligadas a los fondos, “han descendido un ochenta por ciento en Canarias en medio siglo”, dice Mesa, que es buceador, que suele explorar distintos lugares y que ha comprobado por sí mismo la disminución de las pesquerías.

Rafael Mesa apuesta por un cambio de cultura en la gestión de las licencias y en la pesca

“Se habla mucho de la biodiversidad, que es real, se pueden ver muchas especies, pero no se habla de la biomasa, que es el número de ejemplares por especie. Si haces cien inmersiones podrás ver tres pejeperros”, apunta. Habla del fenómeno de “la costa vaciada”.

Cada pescador recreativo puede capturar cinco kilos por día, una condición difícil aunque la gran mayoría la respete. Ante la escasez, Mesa apuesta por un cambio de cultura en la gestión de las licencias y en la pesca: pasar de la depredación al disfrute sin muerte y optar por generalizar la pesca y suelta, que cumple con el requisito de engañar al pez y dejar que la biomasa se mantenga, o en su defecto por capturar lo menos posible, solo lo que se va a consumir. “Que el pescador disfrute, pero no ir a la mar con la premisa de matar” y acabar llenando el congelador de pescado.

Comercialización

En la Reserva Marina de La Graciosa la pesca es más abundante, precisamente por las restricciones, pero se ha dado un fenómeno que revela que la modalidad deportiva, o parte de ella, ejerce una competencia desleal sobre la profesional.

Durante el confinamiento, cuando solo podían pescar los profesionales, no hubo problemas de demanda pero cuando comenzaron a salir los recreativos, algunos pescadores tuvieron problemas para que les compraran todas sus capturas o tuvieron que venderlas más baratas.

La comercialización sigue siendo uno de los puntos débiles de la pesca. De hecho, unas declaraciones a la SER del patrón mayor de La Tiñosa encendieron una polémica con los pescadores deportivos ya que señalaba que para pescar ya estaban los profesionales. Para Mesa, “hacer hincapié en el furtivismo tampoco es justo porque siempre ha existido y no se ha denunciado nunca”.

https://www.diariodelanzarote.com/noticia/la-costa-vaciada-de-lanzarote-no-hay-pescado-para-tanto-pescador

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