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Vacíos legales en las ZEPA valencianas: pesca no profesional, masificación náutica en las calas y carencia de vigilancia

Ecologistas en Acción de la Marina Alta queremos advertir a la Sociedad Española de Ornitología, al Colegio Oficial de Biólogos, al Ministerio de Transición Ecológica y a los miembros de los equipos de trabajo que han elaborado los planes de gestión de 10 ZEC/ZEPA valencianas, de un par de importantes vacíos. Unos vacíos que podrían suponer una importante perdida de la efectividad de las medidas para preservar la biodiversidad.

Los vacíos legales tienen consecuencias, por ejemplo, 25 ZEPAs valencianas fueran oficialmente declaradas por acuerdo del Consell del 5 de junio del 2009. Desgraciadamente en estas ZEPAs no se hizo ninguna normativa, plan de gestión ni vigilancia efectiva, por lo que durante 11 años en ellas no ha existido ninguna especial protección real de las aves. Una contradicción entre la realidad y la legalidad.

Actualmente una ventana de oportunidades de cambio está abierta, puesto que por exigencia de las directivas europeas se están tramitando los planes de gestión y la normativa de 10 de esas 25 ZEPAs. Ahora bien, detectamos vacíos en esos borradores, vacíos que si no se llenan podrían suponer que la situación de desprotección de la fauna seguirá existiendo.

El primer vacío que encontramos es que en el borrador de la futura normativa de las ZEC/ZEPA no hay un apartado dedicado a la pesca no profesional, es decir, la recreativa (caña) y la deportiva (pesca submarina). El tema de los aficionados a la pesca tan solo es tratado en el apartado dedicado a la náutica recreativa y no es demasiado claro. Se puede interpretar que se prohíbe la pesca recreativa desde las embarcaciones o que habrá algunas restricciones. En cuanto a la pesca recreativa y la pesca submarina hecha desde la costa, no aparece ninguna limitación. Simplemente hay un agujero legislativo. Parece que en las ZEPAs los pescadores no profesionales podrán pescar desde la costa como si nada.

Esta omisión está en contradicción con varias afirmaciones que se encuentran en algunos de los Planes de Gestión de las nuevas ZEC/ZEPA. Por ejemplo, en el de Calp se reconoce que en verano hay una afluencia masiva de pescadores recreativos y que este hecho ocasiona sobrepesca en la zona. Esta sobrepesca afecta a las especies protegidas, que ven como los recursos alimentarios escasean. Si a esto añadimos los ruidos provocados por el sector náutico, el resultado es que en verano hay especies, como los delfines mulares (Tursiops truncatus), que emigran a lugares lejos de la costa.

En el documento “Directrices para la redacción de planes de gestión de las ZEPAs” de la Sociedad Española de Ornitología se indica que una de las causas de muerte de las aves pescadoras es quedarse enganchadas en anzuelos tanto de palangres (pesca profesional) como de las cañas de los pescadores recreativos. En la ficha dedicada al cormorán moñudo (Phalacrocorax aristotelis) se indica que se tiene que controlar la pesca recreativa en los lugares donde se podrían producir estas situaciones.

Uno de los problemas más graves de la pesca con caña es que a menudo los hilos se rompen en las rocas y quedan abandonados. Estos hilos abandonados o fantasmas son un problema por ser residuos que se acumulan en abundancia, pero además generan otro peligro: los hilos continúan teniendo su plomo y su anzuelo y se producen casos como el del cormorán fotografiado en Torrevieja que adjuntamos.

Por otro lado, no todos los pescadores tienen costumbres cívicas, de hecho por la cantidad de residuos abandonados que generan parece que una importante proporción de los pescadores recreativos de caña tienen una patente carencia de respecto a las normas de convivencia y ambientales más elementales. En la mayoría de zonas de pesca se acumulan grandes cantidades de botellas de cerveza, latas, plásticos e hilos abandonados. Esto lo afirmamos por conocimiento directo, puesto que hemos realizado numerosas limpiezas de la costa (adjuntamos algunas fotos), tanto en playas como en pesqueras de acantilado y también en las escolleras de los puertos (por cierto, ¿qué pasa con la normativa que prohíbe pescar en los recintos portuarios?).

La carencia de educación que se muestra en la acumulación de desechos también se hace patente en la falta de respeto hacia la normativa de tallas mínimas. Muchos pescadores recreativos y deportivos no respetan las medidas mínimas y pescan crías de especies como las lubinas (Dicentrarchlus labrax) que pueden llegar a medir un metro o los meros (Epinephelus) que pueden llegar a pesar 40 kg.

No queremos hacer aquí una generalización, no todos los pescadores recreativos y deportivos son así. Tampoco queremos criminalizar a todo el sector. Ni tampoco queremos cargar sobre ellos toda la culpa de la sobrepesca, puesto que esta también está causada por la actividad de los pescadores profesionales y otros factores como la contaminación de las aguas. Lo que sí queremos es hacer un llamamiento de atención sobre la situación de descontrol y la falta de vigilancia efectiva de los delitos ambientales que se producen en los ecosistemas marinos.

Por lo que respecta a la pesca submarina, durante los meses de verano se vive una auténtica afluencia masiva de aficionados que provocan un fuerte impacto y una gran mortalidad de algunas especies, llegando a ser un factor importante de sobrepesca estacional. Muchos de los que practican la pesca submarina en verano ni siquiera conocen la normativa. Desgraciadamente son frecuentes las escenas en las cuales los bañistas tienen a pocos metros a alguien con un fusil cargado. Tampoco es difícil ver como hay pescadores submarinos que salen del agua con pulpos que pesan menos de un kilogramo (peso legal mínimo) o con crías de otras especies.

Así las cosas algunos aficionados tanto a la pesca con caña como la pesca submarina de manera voluntaria dejan de practicar la pesca en los meses de verano, porque son conscientes de la masacre que se está produciendo. Pero un problema como este no depende de la conciencia o la voluntad individual de unas pocas personas. Por eso en las a alegaciones presentadas al Ministerio de Transición Ecológica por Ecologistas en Acción la Marina Alta, la Asociación Cultural y Ecologista de Calp y por ecologistas independientes, planteamos la necesidad de como mínimo prohibir la pesca recreativa y deportiva en los meses de verano en los entornos ZEC/ZEPA.

Por otro lado, uno de los objetivos principales de la “Red Natura 2000” es preservar la biodiversidad y hacer aumentar la biomasa de la fauna. En ese sentido sería conveniente que como mínimo algunas partes de las ZEC/ZEPA tuvieron la misma normativa que las reservas de pesca. Recordamos que el año pasado un informe de la Comisión Europea alertaba del hecho que el 87% de las especies del Mediterráneo estaban sufriendo sobrepesca y que la situación era crítica. Una de las posibles soluciones es aumentar el número de reservas marinas, puesto que estas son oasis y fuentes de vida. Las reservas son lugares donde especies que están en peligro de extinción sobreviven. Además, en las reservas crían peces que después colonizan o emigran a otras zonas del mar.

Por lo tanto se tendría que imponer prohibiciones y restricciones tanto a la pesca recreativa como la pesca profesional (esta última ya las tiene, dado que los estudios muestran que trasmallos y palangres están detrás de una alta mortalidad de aves pescadoras).

Masificación en calas y acantilados

Un segundo vacío legal grave que hemos detectado se encuentra en que la actual normativa no pone fin a la masificación náutica en las zonas de acantilados y calas. Miles de embarcaciones, algunas con la música a todo volumen, suponen una considerable presión antrópica que puede provocar que las aves emigren hacia lugares más tranquilos y abandonen sus nidos. Adjuntamos una foto de masificación náutica en el cabo Negro de Jávea lugar donde se ha ubicado un nido de cormorán moñudo (phalacrocorax aristotelis). Por eso en nuestras a alegaciones hemos propuesto que también se tendría que prohibir que las embarcaciones recreativas a motor se acerquen a menos de 200 metros de la costa.

Un tercer vacío grave lo encontramos con la carencia de medidas de vigilancia efectiva. Actualmente en muchas de esas ZEPA marinas (todas las que conocemos) encontramos que desde hace tiempo hay un incumplimiento sistemático del artículo 10.6 del Real Decreto 259/2002 que regula la navegación de motos náuticas y que prohíbe que estas se acercan a menos de 200 metros en las zonas de costa sin balizar, como los acantilados. Desgraciadamente si no se crea un servicio de guardacostas, entonces con la nueva normativa de las ZEPAs pasará como con la normativa de las motos de agua: que no se cumple y que las infracciones son sistemáticas y masivas.

¡¡¡La naturaleza marina necesita una tregua y espacios para recuperarse!!! Sí a las ZEC/ZEPA! ¡Sí a las reservas marinas!

Desde ComoPeces.com queremos dar nuestra opinión:

Mas vale pocas reservas marinas y eficientes que muchas y descontroladas.

La eficiencia debería plasmarse en vigilancia y control de las zonas.

Además se debería plantear muy seriamente las reservas como zonas de “santuario Marino” donde no se puede ni navegar, el mar lo necesita.

Las reservas marinas de interés pesquero no son reservas marinas “reales” ya que son de interés de unos pocos, se está privatizando el mar.

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